Memorias de la Segunda Plenaria

Cali 28, 29 y 30 de julio 1999

I. Discursos pronunciados en la instalación
 

5. Rafael Rincón

Secretario Ejecutivo de la Asamblea Permanente

Colombianos, colombianas, niños, ancianos, estudiantes, profesores, jóvenes, empresarios, industriales, iglesias, cooperativistas, empleados, desempleados, trabajadores, sindicalistas, profesionales, defensores de derechos humanos, artistas, trabajadores de la paz, indígenas, negritudes, parlamentarios, servidores públicos, campesinos, desplazados, comunales, comerciantes, organizaciones no gubernamentales, etc.

Contexto:

Hace un año nos instalamos como Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz en la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá, signados por las expectativas de paz; hoy abrimos el Segundo Plenario de la Asamblea en esta Plazoleta de San Francisco, de Santiago de Cali, del Valle del Cauca, del occidente colombiano, del pacífico colombiano, con el anhelo vivo de eclipsar la guerra.

La solución política negociada del enfrentamiento armado, verdad de a puño de hace un año, está hoy amenazada por las dificultades del proceso de paz con las FARC, por la ausencia de negociación política con el ELN, y por la barbarie de los actores armados contra la población civil. Ha ganado terreno en algunos sectores de la opinión pública la salida de fuerza; la paciencia parece agotárseles a las partes que desde un comienzo advirtieron lo extenso y arduo del proceso.

Tenemos grandes dificultades para establecer un diálogo con todos los actores del conflicto. La convención nacional propuesta por el ELN no ha pasado de los procedimientos a la realidad; el proceso con las FARC, el más avanzado, no supera la fase del diálogo; y, hacia otros actores armados, no existe, siquiera, una definición en su tratamiento. No ha habido una política permanente de paz que incluya a la sociedad civil como parte de los diálogos y la negociación, que permita superar el tratamiento gregario y marginal que se le ha dado.

Socialmente, llegamos a la Asamblea con 30.000 homicidios anuales, un 20% de desempleo, una economía estancada, 45.000 presos hacinados, un millón y medio de desplazados, las universidades amenazadas, un Plan de Desarrollo de espaldas al país, 250 empresas liquidadas, 700 empresas en concordato, un Estado sin posibilidades de inversión social, las condiciones laborales desmejoradas, los deudores hipotecarios asfixiados, 6.000 niños en la guerra y muchos hospitales cerrados.

Los actores armados presionan de muy diversas maneras a quienes trabajan por la paz, para que tomen partido. La polarización política y militar incrementan poderosamente este riesgo. No hay que desconocer que en el último año se dieron muchos hechos de fuerza en los cuales perdieron la vida trabajadores de la paz y defensores de los derechos humanos.

La sociedad civil colombiana, en su amplia diversidad, y mediante innumerables iniciativas, ha mantenido una dinámica orientada a parar la guerra y a buscar una solución a los graves conflictos sociales. En especial el movimiento por la paz ha continuado actuando y defendiendo su autonomía en un contexto altamente polarizado que le exige, diariamente, tomar partido a favor de uno u otro bando. Igualmente ha reaccionado con movilizaciones y marchas frente a la barbarie y al deterioro social.

Balance de la Asamblea:

La Asamblea es un espacio y un proceso de convergencia y articulación de iniciativas de distintos sectores de la sociedad civil a favor de la paz, orientado a construir un movimiento social que incida eficazmente en la superación del conflicto armado y en la construcción de una paz con justicia social. Igualmente, la Asamblea es un proceso pedagógico de formación de sujetos sociales, orientado a fortalecer el movimiento social y las expresiones de poder ciudadano por la paz, con miras a la construcción de un proyecto de país.

Quienes estamos en la Asamblea compartimos la propuesta de lograr una solución política al conflicto armado, acordamos trabajar por una paz integral, impulsamos una política permanente de paz, trabajamos para el fortalecimiento del movimiento por la paz y damos prioridad a la defensa de la vida.

Al desarrollar temáticamente estos acuerdos que identifican la Asamblea, buscamos una definición más precisa y, así, se establecieron tres ejes de trabajo, como son el de VIDA, el de DESARROLLO SOCIAL E IDENTIDAD, y el de FORTALECIMIENTO DE LA SOCIEDAD CIVIL, los cuales serán tratados en este segundo plenario. Nos hemos propuesto, igualmente, contribuir a la definición de contenidos e instrumentos de un acuerdo nacional para construir la paz con justicia social. A un año de la primera sesión de instalación, tenemos que:

  1. La Asamblea es hoy, inequívocamente, un proyecto ciudadano.
  2. La Asamblea mantiene su gran capacidad de convocatoria y su capacidad deliberativa.
  3. La Asamblea es una expresión de trabajo por la paz en el nivel nacional, con desarrollos regionales y locales reconocidos.
  4. La Asamblea tiene manifestaciones sociales en los jóvenes, en las mujeres, en los niños y en las universidades.
  5. La Asamblea cuenta con un trabajo de comisiones que la fortalecen temática y organizativamente.
  6. La Asamblea está en plena construcción, como escenario para cualificar diferencias y lograr acuerdos que consoliden una cohesión social.
  7. La Asamblea se ha comprometido con la búsqueda de la solución política al conflicto armado. Ha buscado apoyo para el proceso de la convención nacional, del ELN, para la zona del despeje de las FARC y ha promovido el funcionamiento del Consejo Nacional de Paz.
  8. La Asamblea cuenta con un desarrollo temático producto de su permanente actividad deliberativa.
  9. La Asamblea se ha mantenido como un espacio de convergencia de la diversidad, en un contexto de confrontación altamente polarizado y con gran desconocimiento de la sociedad civil y ataques permanentes a la población civil. La Asamblea es, por tanto, una propuesta de cohesión social frente a las amenazas de desintegración social.

Desafíos:

Destacamos dentro de los objetivos que aún están por alcanzar, los siguientes:

  1. La Asamblea debe mejorar su desarrollo regional y local.
  2. La Asamblea debe concretar más su definición temática y sus instrumentos de acción en lo local, regional y sectorial.
  3. La Asamblea debe fortalecer sus comunicaciones y trabajar por el desarrollo de un lenguaje para la paz.
  4. La Asamblea debe ser el escenario de todos y de todas, y para ello debemos lograr acuerdos de acción y fortalecer los instrumentos organizativos existentes.

El segundo plenario:

El segundo plenario de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz, que hoy iniciamos, es un momento para evidenciar el estado de nuestro proceso civil, para manifestarnos ante el país, para conocer nuestros avances y dificultades. Nos proponemos avanzar, continuar y concretar las propuestas de la Asamblea. Es nuestro propósito ser incluyentes, dar participación al mayor número de personas posible. Queremos llegar a una Declaración de Acciones Estratégicas para la Paz.

En el eje de vida desarrollaremos los temas: humanización del conflicto, justicia, y problemas de los derechos humanos (masacres, desaparición forzada, secuestro, desplazamiento, ejecuciones extrajudiciales, torturas). Allí estudiaremos propuestas como la de la Corte Penal Internacional, el Tribunal Penal Pactado, la Comisión de Verificación Mixta, y la adhesión de Colombia a varios tratados de derechos humanos. En lo relativo al eje de desarrollo social, trabajaremos sobre el problema agrario, la política económica, el desarrollo regional y el desempleo. En el eje de identidad y fortalecimiento de la sociedad civil nos ocuparemos de las acciones para una cultura de paz, el fortalecimiento ciudadano, del movimiento por la paz, y la relación de la sociedad civil con el enfrentamiento armado.

Apuestas:

Como Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz, ratificamos en este segundo plenario:

  1. La Asamblea demanda el respeto a la vida de todas las personas. La Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz no comparte la pena de muerte y no acepta las ejecuciones extrajudiciales.
  2. La Asamblea demanda la pronta libertad de todas las personas secuestradas y desaparecidas forzadamente.
  3. La Asamblea demanda del Estado colombiano fortalecer la protección de los derechos humanos; lo insta a acoger las recomendaciones de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Urge la pronta ratificación de la Convención de Ottawa, sobre minas antipersonales. Igualmente del Estatuto de Roma, que aprobó la Corte Penal Internacional, y la tipificación del delito de desaparición forzada.
  4. La Asamblea ratifica la urgencia de humanizar el enfrentamiento armado. Los autores de la guerra deben acoger el mínimo humanitario, respetando la población civil y aceptando una Comisión de Verificación que compruebe el cumplimiento de los acuerdos.
  5. La Asamblea reafirma su posición en pro de la negociación política del conflicto armado. Conserva su apoyo a la convención nacional, propuesta por el ELN, y al proceso de paz iniciado con las FARC. En este sentido, demanda un tratamiento equitativo y equilibrado de los procesos de paz. También exige el funcionamiento del Consejo Nacional de Paz como organismo asesor y consultor del Gobierno nacional, y como organismo responsable de formular la política permanente de paz. Igualmente la Asamblea demanda un tratamiento concertado de todos los conflictos sociales. Finalmente, reafirma su participación autónoma, como sociedad civil, en los procesos de paz.
  6. La Asamblea insta a todos los colombianos y colombianas a asumir su compromiso de cambio personal que posibilite el desarrollo de una conciencia y de constructores de paz tal y como lo señalamos en el Mandato Ciudadano por la Paz, la Vida y la Libertad.
  7. La Asamblea reafirma la justicia social como fundamento de una paz verdadera. Proclama su confianza en el trabajo y en la imaginación de todos los colombianos. La paz está ligada a la superación de las exclusiones que han originado las violencias en nuestro país; hoy requerimos reconciliar la economía y la sociedad, hacer que el crecimiento de la economía signifique mayores posibilidades para el despliegue de los hombres y mujeres del campo y de la ciudad, de todas las localidades de Colombia. Hoy, como nunca antes, es apremiante que la gente colombiana se afirme por su trabajo y creatividad y no por su capacidad de destrucción o de concentración excluyente de poder y de riqueza. En consecuencia, la paz debe significar una reorientación de la economía, de tal forma que redistribuya oportunidades y que se funde en el trabajo y la solidaridad. En este sentido, la sociedad colombiana debe aprovechar la paz para saldar la deuda histórica con el agro colombiano. Éste debe recuperar el dinamismo y su capacidad de aporte al bienestar de los colombianos.
  8. La Asamblea reclama la participación directa de la sociedad civil en los diálogos y en las negociaciones de paz.
  9. Como Asamblea, se insistirá en el funcionamiento del Consejo Nacional de Paz, como un escenario legal de importantes posibilidades para el desarrollo de una política permanente de paz.
  10. La Asamblea espera de la comunidad internacional una cooperación respetuosa de la soberanía y lejana de cualquier intervención militar. Colombia, más que un riesgo internacional, es una oportunidad para la humanidad.

Finalmente, instalamos el segundo plenario de la Asamblea recordando a todas las personas, hombres y mujeres, que trabajando por la paz, la violencia les truncó su anhelo de verla. De manera muy especial recordamos a Amparo Jiménez y a Jorge Ortega, como grandes impulsores de este proceso y símbolos de todas las víctimas de la violencia.

Consignas:

  • A las personas desaparecidas forzadamente, las queremos vivas, libres y en paz.
  • A todos los secuestrados, los queremos vivos, libres y en paz.
  • A los desplazados, los queremos vivos, en casa y en paz.
  • A los campesinos, los queremos vivos, en sus parcelas y en paz.
  • A los desempleados, los queremos vivos, trabajando y en paz.
  • A las universidades, las queremos vivas, libres y como territorios de paz.
  • A Colombia entera, la queremos viva, soberana y en paz.
  • A la Asamblea Permanente la queremos de todos y de todas, todo el tiempo, …es la paz.
 
   
       

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