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Eje I
Fortalecimiento de la Sociedad Civil y proceso de paz
A. Apuesta política de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz1
Frente a la coyuntura
- Para muchos es mejor dialogar en medio de la confrontación armada que no dialogar ; sin embargo este modelo presenta en los actuales momentos dificultades para consolidar el proceso de negociaciones. No sólo ha afectado la generación de confianzas entre las partes, sino que lo más grave es que ha permitido que la guerra se intensifique y se degrade con una consecuencia terrible, como es la masiva victimización de la población civil a manos de las partes enfrentadas. En los actuales momentos, se hace evidente que el camino de la negociación aún no es la salida que congrega los intereses de las partes en conflicto, se utiliza la negociación como una táctica más en la estrategia de lucha por el poder y es evidente que en las partes, las ilusiones de ganar la guerra aun no han sido desechadas.
- Las actuales políticas neoliberales y de sometimiento a los dictámenes de la banca internacional, han generado una mayor empobrecimiento de la población colombiana. No se entiende porque el gobierno colombiano reconoce la importancia de construir una sociedad más justa e incluyente, mientras se impulsan actos legislativos como el 012, que modifica el régimen de transferencias colocando en peligro los recursos para la salud y educación de los municipios y departamentos. Así mismo, rechazamos proyectos de ley como la ley de defensa y seguridad ciudadana radicada en el Congreso, la cual pretende desconocer los principios del ordenamiento judicial y vincular en forma abierta la población a tareas contrainsurgentes. Medidas legislativas como las planteadas, sumadas a la difícil condición socioeconómica de millones de colombianos y colombianas, alimentan la dinámica de la guerra.
- Los esfuerzos por incrementar los recursos para la guerra, como acontece con la gestión de recursos para el impulso del llamado Plan Colombia, no contribuyen en nada a consolidar la estrategia de negociación. Consideramos que las partes deben detener su carrera de escalonamiento de la confrontación.
- El auge del paramilitarismo, la incapacidad de controlarlos por parte del gobierno nacional y en cambio su actitud de apoyarles o ser cómplices pasivos queda reflejado en el informe 2000, de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas en Colombia en la página 10, numeral 27: "Las violaciones de derechos humanos por parte de los grupos paramilitares comprometen la responsabilidad del estado en diversos supuestos. Por una parte, dentro del contexto en el cual se realizan los hechos imputables a estos grupos hay elementos de responsabilidad general del estado por la existencia, el desarrollo y la expansión del fenómeno paramilitar. Por otra parte, hay también situaciones en las que el apoyo y la aquiescencia o la tolerancia de servidores públicos ha sido sustantivo a la realización de los mencionados hechos. Igualmente debe considerarse constitutivos de violaciones de derechos humanos los hechos perpetrados por integrantes de grupos paramilitares por obra de la omisión de las autoridades. Cabe señalar que el estado colombiano tiene obligaciones positivas en materia de protección de los derechos humanos y de prevención de sus violaciones." Así mismo, nos preocupa el creciente apoyo que gracias en buena parte a la campaña de los medios de comunicación, comienzan a tener las fuerzas paramilitares en diversos sectores sociales.
- Cada día es más importante avanzar en los elementos que en materia económica, política, social, cultural, ambiental, etc.; conforman lo que hemos llamado la agenda de la sociedad civil. Es necesario que estos temas se coloquen de manera más visible en el debate nacional.
- Se valora enormemente el papel que puede cumplir la comunidad internacional en la construcción de un proceso de negociación en nuestro país, aportando no sólo recursos económicos, sino sobre todo, en apoyos políticos que faciliten la consolidación del proceso de paz.
- Es necesario desarrollar estrategias de actuación convergente con las múltiples iniciativas de paz que hay en el país, con el fin de construir acciones conjuntas buscando el mayor impacto posible entre la sociedad colombiana.
- Llamamos la atención sobre el importante papel de los medios de comunicación, los cuales con su actuación a veces irresponsable, sensacionalista y parcializada, contribuyen a la formación de una opinión pública favorable a la barbarie de la guerra.
Frente a la negociación política y al proceso de paz
- El conflicto armado en Colombia, si bien es cierto presenta unos graves niveles de degradación, y en muchas zonas del país se entrecruza con otras dinámicas de violencia, especialmente asociadas a actuaciones delincuenciales y del narcotráfico, sigue siendo un conflicto político y por lo tanto, su resolución debe darse por medio de la negociación entre las partes. Esta resolución sólo será posible, si gira sobre asuntos de importancia como la estructura del poder político y la redistribución de la riqueza.
- Un tema que es muy importante para consolidar la salida política negociada, es el diseño e implementación de una política pública de paz, que garantice que este tema, trascendental para el pueblo colombiano, deje de ser una política de Gobierno y se convierta en una política de Estado.
- Se puede señalar que en los actuales momentos, el proceso de diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC-EP si bien es cierto ha logrado avances en la construcción de una Agenda, la participación de 22.000 personas en las Audiencias Públicas, la facilitación de la Comunidad Internacional, la conformación de una comisión antiparamilitar y establecer una zona de distensión, atraviesa por una dura crisis como consecuencia de varios factores, especialmente por el hecho de que hasta el momento no se ha logrado avanzar significativamente en las negociaciones en torno a los puntos de la agenda, ni tampoco se producen avances en torno a temas paralelos a la mesa de negociaciones, como los planteados sobre el intercambio humanitario en el llamado Acuerdo de los Pozos.
- Igualmente, el proceso de Convención Nacional, discutido con el Ejército de Liberación Nacional no ha logrado concretarse, en lo cual ha influido de manera decisiva la incapacidad del Gobierno Nacional de ganar al interior de parte de su estructura política y militar la importancia de una salida negociada también con este grupo insurgente, desechando la vana ilusión de que puede ser derrotado militarmente y obligado a desmovilizarse. Así mismo, es indudable que un factor desestabilizador ha sido el ataque que los grupos paramilitares han desatado contra este proceso, movilizando no sólo sus unidades militares sino provocando la movilización de los pobladores de la región con el fin de que se opongan a la zona de Encuentro en el sur de Bolívar.
La estrategia política
En torno a los temas de una consigna de actuación política que se pueda concretar en unas estrategias de acción para la Asamblea Permanente por la Paz, se proponen los siguientes elementos, aclarando que aún nos falta definir de una manera más precisa sus contenidos y formas de implementación.
Consensos
Ø Exigir el respeto absoluto de las partes hacia la población civil y la voluntad política necesaria por consolidar el proceso de negociación, para ello, se pueden proponer iniciativas como el cese al fuego multilateral y los acuerdos humanitarios.
Ø Fortalecer los procesos de participación activa, autónoma y decisiva de las organizaciones de la sociedad civil y las iniciativas de paz en la superación de la crisis colombiana.
Disensos
Ø Aunque no hay ninguna duda en que la estructura de inequidad y exclusión que ha caracterizado a la sociedad colombiana a lo largo de su historia es una causa estructural de la confrontación en nuestro país, y que su solución es condición indispensable para acabar la guerra, existen diferencias sobre si es sólo hasta cuando se hayan logrado las reformas que se acabará la confrontación, o si es un camino en el cual a medida que se vayan realizando reformas estructurales se irá logrando la paz. En este mismo sentido, se presentan debates sobre si la guerra responde exclusivamente a la pobreza y que entonces por ende, cuando no haya pobreza, no habrá guerra.
Ø Otro tema en discusión es sobre el papel de la sociedad civil en el proceso de negociación. Hay quienes plantean que nuestro papel es estar en la mesa de negociación aportando ideas y propuestas, mientras otros consideran que esto implica dificultades como por ejemplo, la definición de quienes son los representantes de la sociedad civil o cual es la agenda propia de la sociedad civil. Hay también planteamientos de que el escenario de actuación de la sociedad civil no es la mesa de negociaciones, que estos procesos hay que apoyarlos y contribuir a su consolidación, pero que lo más importante es crear escenarios propios de actuación y deliberación de la sociedad civil.
1 Presentamos la relatoría de la Comisión Política de la VII Coordinación Nacional que realizó el 11 y 12 de mayo de 2001 en Pereira. Esta tuvo como insumo principal el documento "Negociaciones de paz y coyuntura política" presentado por Eduardo Martínez Bello
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