Eje I
Fortalecimiento de la Sociedad Civil y proceso de paz
E. Pedagogía y cultura de paz1
"Cuentan que en cierta ocasión un trabajador por la paz llego a su casa cansado. Se acostó, e inmediatamente se durmió. Soñó que había llegado a una gran feria de la paz. Entro y vio un ángel que atendía un mostrador que tenia el titulo de "Tienda de la paz". Se acerco entusiasmado y empezó a pedir muchas cosas para la paz. Pidió que no hubiese mas masacres, ni desapariciones, ni secuestros, ni hambre, ni entrenamiento para la guerra, que se abrazaran el Mono Jojoy y Carlos Castaño… Pidió de todo. Pero de pronto el ángel le dijo, parece que Ud. no entiende jovencito. Aquí no vendemos frutos, solo vendemos semillas."
Quiero apoyarme en este pequeño cuento para ilustrar lo que deseo decir en este escrito. Porque aveces nos afanamos tanto y nuestro activismo nos hacer ver la realidad como un sueno, donde no tenemos tiempo para sembrar, y si lo hacemos de todas maneras queremos frutos inmediatos. La paciencia es solo una bella palabra que aveces usamos para adornar nuestra retórica y alguien dijo que la verdadera ciencia de la paz es la paciencia.
Muchas veces cuando estamos frente a la violencia materializada en la guerra nos dejamos encandelillar por sus luces y ensordecer por el ruido de sus bombas y disparos. Pareciera como si el accionar de la guerra nos hipnotizara y no viéramos mas que sus destellos y ruido de combates.
Nos parecemos a una pequeña mariposa que en la noche ve la luz de una vela y magnetizada vuela hacia ella sin poderse zafar, como si no existiera otra posibilidad, hasta que se acerca tanto que la llama la quema.
Pienso que el magnetismo que ejerce la violencia y la guerra sobre una gran parte de nosotros y nosotras es tan fuerte que sin querer caemos en su zona de influencia y como un gigantesco remolino nos atrapa y nos pone a funcionar en torno a lo que los guerreros quieren. Nos imponen su estrategia de destrucción y muerte. Destruir es fácil, se hace rápido, y en segundos se destruye lo que ha costado años, aveces siglos, en construir.
Romper procesos de confianza, romper proyectos de vida, todo esto es posible hacerlo en minutos. Las armas están hechas para destruir, para amedrentar, coaccionar, producir miedo, para destruir la vida, y así conseguir resultados rápidos, inmediatos.
Pero el camino no son las armas las armas, aunque la tecnología actual las ha hecho casi infalibles, es necesario la estrategia política en desarrollo de una ideología pertinente que invierta los valores y nos haga pensar que son necesarias determinadas acciones antiproceso y que solo así podemos tener paz.
Es así como surge y se impone la Guerra, cuya principal característica es "el arte del engaño y su primera víctima es la verdad", tratando de engañarnos, alienarnos a través de imágenes y noticias, muchas veces manipuladas, trasmitidas por algunos poderosos medios de comunicaron masiva que aveces nos confunden y nos hacen ver lo que no es y hacer cosas que afectan nuestros procesos.
La estrategia de la violencia y la guerra es hacernos creer que en la misma forma como ellas destruyen eficazmente, es posible construir proyectos integrales de vida. Tal vez esta sea esta una de las razones por las cuales queremos productos terminados rápidos y no queremos darnos tiempo para sembrar y esperar sus frutos.
En nuestro proceso de Asamblea permanente no contamos con muchos frutos terminados, solo ofrecemos semillas, oportunidades y diálogos de saberes que nos permitan ir experimentando y encontrando los caminos adecuados para la construcción de la paz integral, holística, que solo surge como fruto de la justicia y de un proceso testimonial de noviolencia.
Recordemos que el árbol forma parte de la semilla y que el nacimiento es todo un proceso de vida que se desarrolla con el tiempo y que por mas que nos afanemos no lograremos que amanezca mas temprano, como dice el viejo adagio.
Nuestro pueblo colombiano vive una situación difícil en donde el conflicto armado es consecuencia de una gravísima crisis socio política de profundas raíces históricas de injusticias sociales, políticas, culturales, sistemas, estructurales. El conflicto armado es consecuencia y alimenta el conflicto social, creando un tétrico circulo vicioso de muerte y destrucción, que hay que buscar la forma de romper y convertirlo en un circulo virtuoso de vida, justicia y paz.
Ante esta cruenta realidad cual debe ser nuestro accionar? Hacia donde debemos enfocar nuestro trabajo? Debemos dejarnos llevar por la estrategia de la Guerra y solo reaccionar ante ella, convirtiéndonos en su inútil sombra, o debemos ser propositivos con acciones pedagógicas que no solo paren la Guerra sino que avancen hacia una construcción de una paz integral permanente, sostenible?
Creo que el conflicto social colombiano, y como es lógico también el armado, son producto de una cultura de violencias, de injusticias, de sistemas políticos antidemocráticos y excluyentes, que se plasman en una institucionalidad sistema que es caldo de cultivo para todos estos males que hoy nos aquejan.
Por estas razones creo que nuestro trabajo como Asamblea Permanente debe tener un alto contenido educativo y ser un proceso pedagógico y noviolento que vaya dirigido a empoderar a las comunidades afectadas por la crisis social de tal manera que se logre incidir profundamente en la cultura y política a las que se les ha sometido hasta este momento.
En su gran mayoría nuestro pueblo es sencillo y reacciona ante aquellas cosas que le sean útiles, que le sirvan para satisfaces sus necesidades fundamentales. Para este pueblo nuestro la paz es algo muy concreto y sin muchos perendengues, es comida, trabajo, educación, medicinas, carreteras, tierras, cultivos, semillas, fiestas, paseos, familia, fe.
Por esto el método pedagógico de nuestras comunidades es el aprender haciendo, como decía el maestro Freile, tomando como base cada uno de los problemas y dificultades concretas que estén viviendo específicamente, de tal manera que al resolverla van también aprendiendo y transformando creativa y pacíficamente sus relaciones políticas y económicas que los afectan.
Entonces teniendo en cuenta que la cultura es todo aquello que el ser humano aprende y que su fin es en primer lugar la satisfacción de las necesidades fundamentales, si queremos involucrar a las comunidades en nuestro trabajo, tendremos que dirigir nuestras acciones con una pedagogía que les ayude a resolver sus necesidades y a la vez vayan aprendiendo las causas políticas del conflicto y adquiriendo herramientas metodológicas para actuar y transformar cretinamente su realidad social.
Deben ser acciones procesales y pedagógicas que fortalezcan la negociación política del conflicto y abran espacios para el dialogo, pero involucrando a la sociedad civil facilitándole una participación real atrevas de convergencia que le permita unir fuerzas y rescatar su poder ciudadano. Con estas acciones se busca parar la Guerra y la degradación del conflicto.
Pero no pueden ser solo este tipo de acciones. Tienen que ir acompasadas de otras, que vayan dirigidas a tocar la cultura política de las comunidades. Para esto es necesario apoyarse en las herramientas legales que exciten tales como el Consejo Nacional y territoriales de Paz, las consultas populares, las iniciativas legislativas populares, la ley de participación, las acciones populares y colectivas, los refrendos en los municipios y departamentos, la justicia comunitaria, el derecho de petición, las tutelas, etc.
Este tipo de herramientas jurídicas, si se usan con creatividad y no se dejan solo a la iniciativa gubernamental, permiten explorar las entrañas del sistema político que ha permitido que unos pocos se hayan apropiado del Estado y nos muestran la diferencia entre el contenido y el continente, siendo lo primero la sociedad y sus organizaciones y lo Segundo todo el andamiaje jurídico político del Estado, y la necesidad de participar en lo político para influir en el Poder.
Se hace necesario que se trabaje la incidencia política, o advocacy, de tal manera que las acciones realizadas tengan repercusiones en las políticas generales y publicas que el Estado tiene en determinada material, así mismo capacitar gente que pueda ejercer el cabildeo, o loba, ante las autoridades y congresistas encargados de tomar decisiones sobre temas de trascendencia política, y ejercer el derecho de corresponsalía, o accountability, sobre las personas, publicas o privadas, a quienes se les recomienda una tarea o representación y no dan informes ni consultan a sus bases, esto es para congresistas, diputados, concejales, miembros del Consejo Nacional de Paz, juntas directivas, etc. Estos tres herramientas son indispensables para el ejercicio ciudadano y el rescate del poder de la ciudadanía.
Igualmente se hace necesario realizar acciones que apoyen a la gente en sus reivindicaciones y búsquedas de justicia, al igual que en sus dificultades y cuando sufran cualquier tipo de ataque violento. Hacer presencia y acompañamiento después de una toma guerrillera o una masacre paramilitar o de quien sea.
Aprovechar los momentos históricos, populares, religiosos para hacer simbolismos que le quiten legitimidad y fuerza a la violencia y su hija predilecta la Guerra. Realizar caravanas por la paz en donde se utilice el teatro callejero, las comparsas, los conciertos, etc.
Creo que hay que combinar la acción pedagógica con la reflexión académica. No puede ser una sola, es el "y" no el "o". No podemos seguir actuando como un club de la paz, aislado de las comunidades y sin capacidad de movilización.
Hay que "subir al pueblo", volver a el y aprender su metodología, pienso que solo así podremos lograr que nuestra semilla de vida aporte en este cultivo de paz no violenta y holística, y la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz sea un actor significativa en el Movimiento Social de Paz en Colombia.
1 Documento borrador preparado por Ricardo Esquivia Ballestas, Justapaz
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