El Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y el Plan Colombia

Barrancabermeja, 16 de junio de 2000.

El Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio PDPMM en su concepción del desarrollo integral, en sus estrategias y en su método es incompatible con planteamientos determinantes del Plan Colombia. A pesar de esta incompatibilidad, el PDPMM ha sido colocado por el gobierno en el texto del documento en su versión actual. Ante esta situación los participantes en el PDPMM nos vemos obligados a expresar esta contradicción, a manifestar nuestra determinación de continuar luchando por una solución equitativa, participativa y negociada del conflicto; y a pedir a todos los comprometidos en este esfuerzo: sociedad civil nacional e internacional, gobierno colombiano y gobiernos de Norteamérica, Europa y Japón, a las FARC y al ELN, que trabajemos por un acuerdo básico que contribuya a unir los esfuerzos del pueblo colombiano por la paz justa donde la vida digna sea posible para todos y todas

El PDPMM es un proceso en marcha, para enfrentar la exclusión mediante la construcción colectiva de lo público y los derechos humanos integrales; y un proceso para superar las causas de la pobreza injusta mediante la ocupación productiva del territorio por los propios pobladores organizados en armonía con la naturaleza. Los proyectos de este proceso son originado y ejecutado por comunidades de 29 municipios, y su entidad gestora provisional es un Consorcio formado por la Diócesis de Barrancabermeja y el CINEP.

El gobierno de Colombia ha dado muestras de compromiso con la paz al crear la zona de diálogo del Caguan para la negociación con las FARC , y al haber apoyado y respetado procesos autónomos de sociedad civil como el que realiza el PDPMM. Pero el gobierno parece no captar la incompatibilidad entre el PDPMM con sus exigencias de participación y derechos sin que nadie se quede por fuera, con la formulación del Plan Colombia. Al parecer el gobierno tampoco capta la inconsistencia entre la manera como avanzan las conversaciones con la insurgencia, FARC y ELN y las estrategias centrales de mismo documento del Plan Colombia.

El PDPMM ha sido invitado por las Naciones Unidas y por el Gobierno a presentar las iniciativas de las comunidades del Magdalena Medio en la Mesa de Donantes. Sin embargo, por estas contradicciones , El PDPMM ha decidido no asistir a la Mesa de Madrid y mantener esta posición a menos que haya cambios sustanciales en el Plan Colombia que superen la incompatibilidad existente con el PDPMM y sean significativos y convincentes para todos los que vienen trabajando sistemáticamente por la paz en justicia y derechos humanos.

Si por esta decisión el PDPMM no puede acceder a recursos para seguir acompañando el proceso expansivo de desarrollo integral de las comunidades, aceptamos este costo. Porque sabemos que este es el espíritu que anima a comunidades y asociaciones que van con el PDPMM como la Asociación de Trabajadores y Campesinos del Carare ATCC, la ESCUELA DE LÍDERES, la PATORAL SOCIAL, la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra ACVC, APRISA, APAL, APRAY, ASOCALIMA, MORELIA, FUNDESAT, FEDEAGROMISBOL, RED DE EMISORAS COMUNITARIAS, CIUDADELA EDUCATIVA, Jóvenes de Aguachica, Cooperativa de Cafe Micoahumado, ASOPEPA, ICPROC, Cicuitos Económicos Populares, Merquemos Juntas, etc, así como a las asociaciones de mujeres y de pescadores del Magdalena Medio; y este es el espíritu que ha inspirado la construcción colectiva de una Región en los núcleos de pobladores de Río Viejo, Arenal, Regidor, Morales, Santa Rosa, Simití, San Pablo, Cantagallo, Yondó, Puerto Berrío, Puerto Nare, Puerto Parra, Cimitarra, Bolívar, El Peñón, Landázuri, San Vicente de Chucurí, El Carmen, Simacota, Betulia, Barrancabermeja, Sabana de Torres, Puerto Wilches, Río Negro, San Alberto, San Martín, Aguachica, la Gloria, y Gamarra; y en La India y San Pedro Frío.

Desde sus comienzos el PDPMM ha tenido como principios la construcción entre todos y todas en medio del conflicto porque de lo contrario no hay futuro para nadie; y la determinación de que todos y todas tenemos que cambiar para que seamos posibles. Sobre la base de estos principios, y conscientes de las contradicciones, consideramos que este es el momento de construir colectivamente un marco básico de referencia que reelabore el Plan Colombia, con este u otro nombre, para que este marco sea el conjunto general de condiciones y estrategias integradas del proceso de paz .

Pensamos que este marco, entre otras cosas, debe tener criterios, de participación de la sociedad civil, construcción colectiva de lo público, lucha contra la impunidad, garantía de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, prevención y respuesta integral al desplazamiento , estrategia contra el paramilitarismo, solución pública y participativa de los cultivos ilícitos, política concertada sobre el narcotráfico, política de tierra para los campesinos, protección del medio ambiente deben conectarse con el proceso de paz que se adelanta en las mesas de negociación del Caguán y de la próxima convención Nacional con el ELN, preservando la autonomía de la sociedad civil; y establecer criterios y condiciones para que el proceso de la negociación de la paz avance en tregua y en cese de hostilidades sobre la población no combatiente. Debe tener planes de desarrollo alternativo, humano, sostenible, formulados en propuestas de las comunidades y las asociaciones, a nivel regional y local.

En la preparación de este marco básico es necesaria la presencia de lo que puede llamarse el movimiento por la paz de Colombia, nacional e internacional, que en diversas instancias ha manifestado su crítica pero también su disposición propositiva. Del Gobierno colombiano , que ha expresado la disponibilidad a hacer los cambios necesarios. De los gobiernos de Estados Unidos y de los países Europeos en la misma actitud de ser flexibles para construir juntos; y de los grupos armados, mediante formas apropiadas de consulta. Estos participantes pueden trabajar en una mesa discreta y ágil de conversaciones en Bogotá.

En las actuales circunstancias que vive el país los colombianos y colombianas tenemos la obligación de unirnos y construir entre todos: cuando millones de personas en el país siguen empeñados en la paz en medio del dolor y la incertidumbre; cuando los luchadores por los derechos humanos continúan activos a pesar del riesgo de morir; cuando los campesinos desprotegidos y solos insisten en perseverar al lado de la tierra; cuando se ha mantenido la negociación en Nueva Colombia a pesar de la resistencia levantada por los enemigos de la paz, y el ELN persevera la Convención Nacional; y cuando organizaciones de mujeres como la OFP de Barrancabermeja proclaman que no están pariendo hijos para la guerra sino para la vida.

La Mesa de Madrid del 7 de julio se ha convertido en un punto de referencia para la convergencia o para la ruptura. No tenemos la capacidad ni la pretensión de conducir nada y queremos unirnos a quienes están invitando a todos y a todas a un intento colectivo. Nos parece que no puede perderse el impulso que ha tomado la discusión sobre las condiciones de la paz y que hay que redoblar esfuerzos, entre hoy y esa fecha, para lograr el acuerdo de un marco básico.

Si somos capaces de llegar a este acuerdo que sirva de punto de partida , sería posible que nos encontráramos en Madrid, más que para hablar de dinero, para emprender las tareas exigentes que los hombres y las mujeres tenemos que asumir en esta situación límite , para alcanzar un día la paz digna y justa que hasta el momento no hemos sido capaces de construir en Colombia.

El Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio PDPMM, considera que el proceso de Desarrollo humano participativo en armonía con la naturaleza, de Paz digna, derechos humanos integrales y ocupación productiva del territorio por los propios pobladores.

Sitio web del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio PDPMM

 

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