TERRORISMO PARAMILITAR CONTRA SINDICALISTAS
Bogotá, diciembre 4 de 2001. La Asamblea Permanente de la
Sociedad Civil por la Paz, se une a las expresiones de
rechazo y de dolor por el asesinato de Aury Sará Marrugo,
dirigiente regional de la Unión Sindical Obrera, USO,
perpetrado hoy en horas de la mañana a manos de
paramilitares en el departamento de Bolívar.
El asesinato de Sará Marrugo y de su escolta Enrrique
Arellano constituye una acto de terrorismo por parte de
los paramilitares, dada la amenaza pública que de forma
expresa Carlos Castaño Gil hizo sobre la vida e integridad
del sindicalista, quien durante seis días padeció la
angustia propia de no saber cual sería la decisión de sus
verdugos.
Dado que la vida y la muerte no pueden ser una decisión de
nadie, la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la
Paz, rechaza, en particular, la humillante condición a la
que los paramilitares sometieron a estas dos nuevas
víctimas de una guerra sucia en la que Castaño parece
estar decidiendo por su cuenta quién tiene derecho a la
vida en Colombia y quién no.
La Asamblea Permanente por la Paz rechaza y denuncia
también, la forma indolente con que el Gobierno y la
sociedad actuaron frente a este caso. En especial, la
manera en que el Presidente Pastrana se desentendió de
todo esfuerzo humanitario por obtener la liberación de
Sará Marrugo y de su escolta.
La Asamblea por la Paz le recuerda al país que en
episodios similares, como el secuestro de los siete
parlamentarios en noviembre de 2000 -entre ellos el de la
expresidenta de la Comisión de Paz de la Cámara, Zulema
Jattin- la administración Pastrana, en cabeza de su
entonces ministro del Interior, delegatario con funciones
presidenciales, Humberto de la Calle, no escatimó
esfuerzos para buscar la liberación de los congresistas,
llegando incluso a entrevistarse con el propio Castaño y
poner en crisis el proceso de paz.
La Asamblea por la Paz, comparte, así el sentimiento de
frustración expresado por el Sindicato de la USO que tras
calificar de mezquina y pasiva la actuación del Gobierno
considera que la administración Pastrana contribuyó de
esta forma al trágico desenlace del sindicalista.
La Asamblea, al considerar que no pueden existir
ciudadanos de primera y segunda categoría, hace un llamado
al país y al mundo para que ejerzamos todos los mecanismos
de presión que sean necesarios para evitar que este crimen
quede en la impunidad como tantos otros de defensores de
derechos humanos, sindicalistas, periodistas y todas las
personas desarmadas que han sido vìctimas de los
diferentes actores armados.
Finalmente, la Asamblea se solidariza con los trabajadores
colombianos y hace un llamado para aunar esfuerzos que
permitan garantizar en Colombia la libertad sindical y los
derechos de asociación y protesta.
|