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Presentación Advertencia Necesaria Otra vez los acuerdos por arriba La escena política se ha reestructurado luego de los amagos de referendo, deviniendo en un escenario adverso para la paz. Nuestra última desventura El Plan Colombia está llamado a incrementar la guerra y a traer mayor desolación a nuestro país La razón del sobresalto La especulación ha servido para asegurar el ajuste a pesar de las turbulencias políticas En blanco y negro Cuando ya la Administración Pastrana entra en su segunda mitad, conviene evaluar el proceso de paz. Lo que sigue es apenas una invitación a que cada uno haga su propio balance |
EN BLANCO Y NEGROCuando ya la Administración Pastrana entra en su segunda mitad, conviene evaluar el proceso de paz. Lo que sigue es apenas una invitación a que cada uno haga su propio balance. Solo hasta finales de abril, aceptó el presidente Pastrana la renuncia del Alto Comisionado para la Paz, Victor G. Ricardo. Cuarenta y cinco días estuvo madurando la aceptación de esta renuncia. El nuevo comisionado es Camilo Gómez quien viene de la secretaría privada de la Presidencia y ya ha participado en el proceso de diálogo y negociación. Un poco antes se había reforzado la comisión negociadora, con el ingreso de monseñor Alberto Giraldo, arzobispo de Medellín; otro Giraldo, Luis Guillermo, liberal de Manizales y Alfonso López Caballero. Tales cambios permiten hacer un breve balance de lo que ha sido la política de paz en esta primera parte de la Administración Pastrana. Entre los principales logros de este período contamos:
Entre las principales falencias de este período tenemos:
Un actor privilegiado de este período son las Farc. Curtidos en los procesos de diálogo, en esta ocasión capitalizan el papel jugado en el proceso electoral y las dificultades del estado en este período. Entre sus aciertos en estos dos primeros años tenemos:
Entre sus desaciertos encontramos:
El ELN ha sido el gran relegado en este período. Además de enfrentar la indiferencia oficial han soportado la andanada del paramilitarismo en sus zonas de influencia. Señalamos entre sus aciertos:
Entre sus desaciertos ubicamos:
En principio, este período de negociación debía ser el agosto de las organizaciones de paz: su gran oportunidad o el mejor contexto para el desarrollo de sus propósitos. No ha sido así sin embargo. Han carecido de iniciativa para integrarse de manera activa en el debate de la estrategia de paz, de la agenda y en la resolución de los impasses del proceso. Otros sectores han tenido más audacia para movilizar poblaciones en función de sus particulares pretensiones. En temas como el Plan Colombia, la respuesta no ha estado a la altura de las circunstancias. Con todo, las organizaciones de paz son fuerzas y capacidades que ha construido con esfuerzo la sociedad colombiana y que están llamadas a jugar un papel decisivo. Para ello urge que cada una de estas formaciones enfrente las razones de su desajuste frente a la situación y que en lo posible se encuentren cursos de acción compartidos. De conjunto, el proceso de paz ha mostrado en este período sus debilidades y posibilidades. Hay fuerzas poderosas que lo obstaculizan, que quisieran cerrarle el curso. No es solo un discurso adverso, son acciones nefastas como el infame collar-bomba que cegó la vida de doña Ana Elvia Cortés. Tal provocación apuntaba a una reacción descalificadora, lo que estuvo a punto de suceder. Proteger el proceso implica una estrategia efectiva que neutralice las maniobras de sus enemigos. Para tal efecto, se requiere una mejor información de lo que se discute en los diferentes escenarios de diálogo. Una información que motive deliberación en todos los sectores sociales y valoración positiva de su significado. Algo más que la notas frívolas tipo Teléfono Rosa. La crisis dentro del estado y las dificultades en la economía no son el mejor contexto para avanzar en un proceso de paz consistente y sostenible. Quizás nos esperen trechos difíciles. Si la implementación del Plan Colombia escala la confrontación como es de prever, solo una amplia movilización ciudadana puede contener las dinámicas belicistas. Para entonces se requiere que las organizaciones de paz estén en su mejor momento. |