El Plan Clinton
Mientras haya un ladrillo se puede reconstruir el muro, dijo el poeta.
El 14 de julio, el presidente Clinton debió suspender las urgentes actividades que lo ocupaban para acudir presuroso a la Casa Blanca a firmar la ley que aprobaba la ayuda militar para Colombia. De no haber firmado este día, se habría perdido un esfuerzo de meses. Acaso sea esta una de las manifestaciones a que nos tienen acostumbrados los presidentes estadounidenses en los meses previos a las elecciones, cuando reafirman, para satisfacción de la tribuna, la voluntad de dominio de su nación al tiempo que aseguran el apoyo de las grandes compañías patrocinadoras de la política.
Fue el caso de United Technologies de Connecticut que fabrica los Blackhawk y de la tejana Textron productora de los Bell Huey que, según la revista Newsweek, dieron entre 1997 y 1999, $1.25 millones de dólares a los dos partidos norteamericanos. A propósito de estas compañías se preguntaba la mencionada revista si el plan Colombia era una política elegante, una política sucia, un buen negocio o un costoso error. Su generosidad quebró tradiciones meritorias de lucha por la paz y los derechos humanos, como es el caso del senador de Conneticut, Christopher Dodd.
El paquete de ayuda solicitada por el presidente Clinton fue discutido por la Cámara en el mes de marzo. El debate apenas duró dos días. Se preguntaban los representantes si esta era la mejor manera de combatir el problema de las drogas en EE.UU. Hay estudios que demuestran que es más efectivo invertir en prevención y tratamiento de drogadictos que en erradicar cultivos o interferir el tráfico. Se cuestionaban si Colombia iba a ser otro Vietnam y si esta vez EE.UU. se estaba involucrando en una guerra sin fin y poco clara. Otra preocupación fuerte era si el paquete iría a empeorar la crisis de derechos humanos, al tiempo que se discutía el vinculo militares/paramilitares. Por último, se pedía información sobre el aporte europeo y el de la misma Colombia.
En definitiva, el último día de marzo se aprobó el texto presentado por la Casa Blanca con ligeras variaciones con algunas condiciones en materia de derechos humanos, aunque débiles. Por ejemplo se solicitó incluir a las Autodefensas en la lista de los grupos terroristas y agregó un leve incremento en la ayuda para desplazados.
El debate en el Senado fue más exigente. Algunos llegamos a pensar sin fundamento que allí se hundiría el Plan Colombia en medio de las tácticas filibusteras de los avezados congresistas norteamericanos. Se destacó el senador por Minnesota, Paul Wellstone, quien enfatizó los problemas de derechos humanos, la liga de la fuerza pública con el paramilitarismo, apoyado en documentos de organizaciones internacionales de derechos humanos y en la declaración producida por organizaciones colombianas el 31 de mayo.
Sin embargo, ninguna enmienda prosperó y cuando votó el Senado el 21 de junio, una abrumadora mayoría aprobó el paquete de ayuda para Colombia solo que con condiciones mucho más exigentes en materia de derechos humanos que las de la Cámara. El Senado norteamericano exigía un amplio monitoreo y control sobre los esfuerzos del gobierno en la lucha contra los paramilitares, la protección efectiva de los defensores de derechos humanos y colaboración de los militares en las investigaciones de violaciones de derechos humanos.
El paquete quedaba ahora por cuenta de la Comisión de Conciliación, que debía armonizar las diferencias entre uno y otro cuerpo legislativo antes de pasar el texto de la ley a la sanción presidencial. Tal Comisión rebajó los condicionantes senatoriales al tiempo que otorgó facultades, casi discrecionales, para que el presidente de los EE.UU. aumentara hasta 500 militares y 300 contratistas cuando quiera que lo considerara necesario, al considerar que estaba en juego la seguridad de los Estados Unidos. Este fue el resultado que finalmente sancionó el presidente Clinton.
Se había perdido la primera batalla de un proceso que seguramente será largo y difícil. La coyuntura no era la más propicia para obtener resultados favorables. La verdad era que las organizaciones colombianas habían llegado tarde y sin mayor experiencia al lobby parlamentario para neutralizar la ayuda militar. La opinión norteamericana no estaba sensibilizada y todavía hoy puede apreciársela ajena a las implicaciones de esta ayuda El gobierno colombiano cantó victoria. La pelea contra el Plan Colombia se tornaba más difícil porque el trámite por el Congreso demostraba que el presidente Clinton se había comprometido con el plan como con cosa propia.
Pero no hay para qué abatirse, pues ya dijo Miguel Hernández que mientras haya un ladrillo se puede reconstruir el muro. Ahora el asunto es apelar a la des(?)certificación de Colombia en materia de derechos humanos como el recurso que puede frenar la ejecución del paquete militar. Terreno en el que es demostrable que no habido corrección ni mejora algunas.
| El Plan Colombia en USA |
| enero |
El presidente Clinton presentó a la opinión pública la propuesta de ayuda para Colombia (US Aid Proposal to Colombia), consistente en US$1.574 millones (cinco veces la asistencia de EE.UU. contra el narcotráfico en 1999). Sus ejes estratégicos se identifican con el Plan Colombia. Barry McCaffrey manifestó que los recursos servirían para "recuperar el sur del país". |
| 14 enero |
Madeleine Albright, Secretaria de Estado, visitó a Colombia y confirmó que el Plan era prioritario en su agenda. El embajador Moreno afirmó que EE.UU. no había impuesto ninguna condición a la ayuda. |
| 23 de febrero |
Funcionarios del gobierno colombiano y representantes de las FARC realizaron una gira por países europeos para buscar apoyos al proceso de paz. |
| 8 de febrero |
Clinton radicó la propuesta para Colombia ante el Congreso. |
| 2 de marzo |
Colombia recibió la certificación norteamericana en materia de antinarcóticos, pese al crecimiento de los cultivos y la demostrada ineficacia de las fumigaciones. |
10 de marzo |
La ayuda fue aprobada por el Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes por 33 votos a favor y 13 en contra. Se admitieron dos enmiendas no vinculantes: la primera, propone incluir a las AUC en la lista de organizaciones consideradas terroristas y, la segunda sugiere que si un helicóptero es utilizado por los paramilitares sea devuelto de inmediato a los EE.UU.. No se aprobó la enmienda que obligaba a los militares colombianos a transferir a la justicia ordinaria a sus colegas involucrados en violaciones de derechos humanos. |
| 30 de marzo |
La Cámara de Representantes aprobó en plenaria la ayuda militar por 263 votos a favor y 146 en contra. No se aprobó una enmienda (Obey) que buscaba limitar la entrega de la ayuda hasta el mes de agosto. Se aprobó una enmienda que situó en 300 efectivos militares el máximo de tropas estadounidenses que pueden estar al mismo tiempo en suelo colombiano. Se incluyó como prerrequisito para la entrega de recursos, la certificación del Estado colombiano en los temas de derechos humanos y lucha antidrogas. Se incluyeron US$25 millones más para atención a desplazados. El paquete entró a discusión en el Comité de Apropiaciones del Senado. |
| 10 de mayo |
El paquete fue aprobado en el Comité de Apropiaciones con US$310 millones menos de los previstos (US$934 son radicados en Operaciones Extranjeras y US$86 en construcciones militares). Los Blackhawk fueron sustituidos por Hueys repotenciados. Se aumentaron los recursos para Derechos Humanos de US$93 a US$143 millones. Se discutieron los condicionantes, entre los que destaca:
- No más de 30 días después de que el proyecto se convierta en ley y antes de entregar los recursos, el Departamento de Estado deberá presentar un informe sobre los propuestos usos de los fondos.
- El Departamento de Estado debe certificar a comienzos de cada año fiscal que el Estado colombiano está haciendo los suficientes esfuerzos para luchar contra las violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas armadas colombianas y contra los paramilitares.
- Ningún fondo adicional a los aprobados puede estar disponible para apoyar el Plan Colombia, hasta que el presidente estadounidense presente un informe solicitando los recursos y el Congreso pase una resolución conjunta probándolos.
- El presidente de EE.UU. debe presentar al Congreso informes mensuales sobre el número total de personal militar y civil estadounidense asignado a Colombia para la lucha antidrogas, sus actividades y duración de rotación.
|
| 23 de junio |
Tras la sesión plenaria del senado el 21 de junio, la sesión de conciliación (ambas cámaras) aprobó el paquete de ayuda por 95 votos a favor y 4 en contra, con un aumento de US$200 millones (los Blackhawk son reintroducidos). Fueron derrotadas dos enmiendas que pretendían establecer condiciones de derechos humanos. Las condiciones definitivas fueron:
- Certificación sobre los siguientes temas: que el presidente colombiano confirme por escrito que el personal de las fuerzas armadas colombianas culpable de violaciones a los derechos humanos está siendo juzgado en los tribunales civiles (fallo Corte Constitucional de 1997).
- Que el comandante general de las Fuerzas Armadas colombianas suspenda de sus funciones a cualquier miembro del cual existan denuncias fidedignas de que haya cometido violaciones graves a los derechos humanos o de que haya colaborado con grupos paramilitares.
Otras disposiciones señalan que las FF AA deben cooperar con las autoridades civiles para investigar, juzgar y sancionar en tribunales civiles a sus miembros, culpables de violaciones graves a los derechos humanos. Sin embargo, la asistencia se puede suministrar haciendo caso omiso a los condicionantes si el presidente de los Estados Unidos determina y certifica a las respectivas comisiones que se den dichas suspensiones por consideraciones de seguridad nacional |
14 de julio |
El presidente Clinton firmó el presupuesto de construcciones militares que contempla US$930 millones para fortalecer la lucha antidrogas en Colombia. |
| Acciones de la Sociedad Civil |
| Octubre de 1999 |
Pronuciamiento de distintos sectores 80 organizaciones de la Sociedad Civil, dirigida al Congreso de los Estados Unidos solicitando la No aprobación del Plan Colombia. |
| Octubre 12 de 1999 |
Se realiza el encuentro Nacional con más de 300 organizaciones en el la Universidad Nacional contra el Plan Colombia. |
| Noviembre de 1999 |
En el Congreso de la República se llevó a cabo el encuentro Internacional contra la Intervención, con la participación de delegados de organizaciones y gobiernos de 7 países. |
| En el primer semestre de 2000 |
Durante este tiempo en diferentes sectores, localidades, en las Regiones y algunos países vecinos, desarrollaron actividades por la Paz de Colombia y contra el Plan Colombia, entre algunos esta el encuentro en Ecuador, foros y seminarios realizados en las Universidades de todo el país, pronunciamientos de los diferentes sectores por la paz y contra la intervención, el encuentro nacional de propuestas ciudadanas para la agenda económica y social que se realizo el 19 y 20 de mayo, en donde uno de sus temas fue el Plan Colombia
|
| El 7 de junio |
Se realiza la reunión de todas las organizaciones sociales, culturales entre otras, en torno al tema Plan Colombia: Plan para la Paz o plan para la Guerra, de éste surge la declaración de las organizaciones sociales, no gubernamentales, movimientos de Derechos humanos y movimientos de paz en Colombia. Declaración que se dio a conocer a la Comunidad Internacional. |
|