Audiencia de Paz para las Mujeres

San Vicente del Caguán, junio 25 del 2000

 

El trabajo de las defensoras de derechos humanos como aporte a la construcción de una paz con justicia social y sin impunidad.

"Mi voz la que está gritando, mi sueño el que sigue vivo"

A Omaira Montoya, Sandra Rondón, Norma Patricia Galeano,María Arango, Amparo Jiménez, María Alejandra Ochoa, Orfa Ligia Mejía, Ana Luz Guasaruca, Micaela Domicó Bernabela Riondo, Nubis Camacho, Elsa Avarado, Mariliz de la Ossa, Nancy Apraez y tantas otras mujeres asesinadas o desaparecidas.

Intentamos descifrar desde nuestra condición vital de mujeres lo que está ocurriendo, con el fin de aportar propuestas creativas y regeneradoras del tejido social. Sin desconocer la perspectiva de género, queremos sin embargo hablar no sólo desde las mujeres para las mujeres, sino desde las mujeres para el país.

Haciendo un recuento de las vidas de muchas defensoras y defensores de derechos humanos en Colombia y en el mundo, hemos empezado a descubrir algunas de las claves que hicieron posible que sus luchas y los logros obtenidos a través de ellas, no hayan sido relegadas al olvido, sino que hayan remontado los tiempos y estén presentes en la memoria colectiva de los pueblos.

Desde esta perspectiva, hoy queremos referirnos, al trabajo de las defensoras de derechos humanos en su lucha contra la impunidad para evitar la dificultad concreta que significa asumir, en aras de la unidad, que todas las mujeres deseamos la misma paz, lo cual expresa la intención de los sectores dominantes de homogenizarnos, representarnos y hacernos aún más invisibles, ocultando la realidad de una profunda fragmentación social.

Por eso trabajamos para que algún día nuestra diversidad sea una fortaleza, una ventaja y una fuente de desarrollo de una auténtica perspectiva de género popular, pluriétnica y pluricultural.

Hoy, en el umbral incierto del siglo XXI, como las madres de la Plaza de Mayo en la Argentina, hemos experimentado la necesidad urgente de socializar los relatos de los vencidos, las historias de vida de la violencia política y social, para dignificar a las víctimas, evidenciar el sentido de los valores que fundamentan la democracia y afianzar los lazos de identidad que crean o reconstruyen el tejido social.

Como Antígonas modernas, muchas mujeres, nos hemos unido a la iniciativa cultural de "hacer memoria" en la lucha contra la impunidad y el olvido. La impunidad garantiza que los crímenes persistan como un peligro latente, frente al cual los pueblos nada pueden hacer, entonces opera como una amenaza de retorno del pasado y se ven enfrentados a la repetición de esas prácticas criminales. La impunidad alimenta símbolos de terror y desesperanza, contra la cual es necesario recuperar la memoria colectiva y vencer el miedo.

Esta penosa realidad exige de las mujeres como generadoras de vida y de esperanza, nuestro compromiso inclaudicable contra la impunidad y por la vida y por tanto :

  • Proclamamos el derecho a la vida por encima de los bienes políticos, jurídicos o económicos más preciados. El derecho a la memoria histórica, a recuperar la esperanza por la vida, a ser visible lo invisible y a crecer en la diversidad.
  • Condenamos el terrorismo de Estado, la infamia de los paramilitares, la arremetida contra la población civil inerme, la penalización de la protesta social y la voracidad del modelo económico neoliberal.
  • Nos solidarizamos con las mujeres del Norte del Valle, Putumayo, Urabá, Barranca, La Gabarra y El Salado. Exigimos políticas de Estado para atender a las víctimas de la violencia y de la guerra. Justicia y reparación para sus familias.

Propuestas para la mesa temática del caguán.

  • Insistimos en la necesidad imperiosa de no claudicar en la búsqueda de la verdad y la justicia. No aceptar la política de perdón y olvido. Exigir al Estado que haga efectiva la tipificación del genocidio político, del desplazamiento forzado y la desaparición forzada como delitos de lesa humanidad.
  • Proponemos la creación de una comisión de esclarecimiento para establecer la verdad sobre los crímenes de lesa humanidad. Sancionar a los responsables, reparar a la sociedad, a las víctimas y a sus familiares como condición indispensable para lograr la reconciliación.
  • Exigimos la eliminación del fuero penal militar y del precepto de obediencia debida para órdenes no legítimas, ilegales o contrarias a los derechos humanos.
  • Igualmente, la derogatoria de toda la justicia regional que sigue siendo secreta y violatoria del debido proceso y de las garantías procesales.
  • Demandamos dar tratamiento digno a las personas retenidas y privadas de la libertad. Exigimos libertad para los presos de conciencia y para los presos políticos.
  • Adelantar un programa permanente de difusión de denuncias a nivel internacional sobre las violaciones a los derechos humanos de las mujeres.
  • Difundir las experiencias del Tribunal Internacional de Opinión TIO de Barranca, de la Audiencia Pública Popular Eduardo Umaña Mendoza contra el Estado Colombiano por los atropellos a los defensores de los derechos humanos y la penalización de la protesta social, realizada en la Universidad Nacional en diciembre de 1999. Promover otras similares sobre casos como Segovia y Mapiripán y sobre violaciones al debido proceso como el ocurrido en el caso de La Chinita en Urabá.
  • Crear espacios en la televisión y la radio para dar a conocer los resultados de las investigaciones y las sanciones a los violadores de los derechos humanos.
  • Instalar una mesa permanente de trabajo sobre Vida, memoria histórica e impunidad, con participación amplia de hombres y mujeres con los siguientes propósitos:
    • Reconstruir grandes y pequeñas historias de los protagonistas de las luchas sociales, compartidas por sus familiares con personas que no conocieron a las víctimas, para abrir el espacio interior de la memoria y cuestionarnos frente a lo que acontece hoy en nuestra sociedad.
    • Recuperar la sensibilidad y la capacidad de respuesta frente a la injusticia.
    • Realizar actos para dignificar la memoria de las víctimas, luchar contra la impunidad, construir la verdad histórica y reconstruir el tejido social.

Finalmente, con el Padre Javier Giraldo, queremos hacer un llamado a todas las víctimas que han sobrevivido a esta larga noche de terror, a las mujeres, a los familiares de los que han sido asesinados o detenidos-desaparecidos, a los sindicatos, movimientos populares, campesinos e indígenas que han perdido a sus mejores líderes en este proceso de guerra sucia; para que no perdamos la esperanza ni la memoria, para mantener siempre vivo el reclamo de verdad, justicia y reparación por una sociedad justa y en paz.

Comité de Impulso a la Asamblea de Mujeres por la Paz, contra la impunidad y por la vida: ASFADDES, FUNDACIÓN MANUEL CEPEDA, ASODEMUC, MOVIMIENTO POPULAR DE MUJERES, ANUC-UR, CASA DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS, MUJERES UNIDAS POR BARRANCA, ASONAL JUDICIAL, MOVIMIENTO OCUPACIÓN DEL MILENIO, INTERDECOL, FUNBOLPAZ, MUJERES PUTUMAYENSES POR LA VIDA, COORDINACIÓN NACIONAL DE DESPLAZADAS, COLECTIVO DE JOVENES POR LA PAZ, MOVIMIENTO ESTUDIANTIL POR LA PAZ, FAMILIARES DE DESAPARECIDOS DE BARRANCA, ASOCIACIÓN DE MADRES SOLTERAS Y SEPARADAS, ASOINFUSOT, MUJERES 2000 DE CHIQUINQUIRA, ASAMBLEA PERMANENTE NORTE DE SANTANDER, CORPORACIÓN REINICIAR, ANDAS, CLEBER, LUCHADORAS POR LA PAZ, CORPORACIÓN COLOMBIANA DE TEATRO, CORPORACIÓN GESTAR.

Compilación y síntesis: María Paulina Ruiz y María Elvira Naranjo

 
   
       

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