Las mujeres, el empleo y el desempleo
Movimiento Popular de Mujeres
"Una Esperanza que Abre Caminos"
La existencia de un elevado y persistente nivel desempleo en las últimas décadas en todo el mundo, en particular en los países dependientes como Colombia, aparejado a la gran concentración del capital y a la acentuación de las políticas neoliberales, constituyen síntomas inequívocos de una grave deformación en la economía. Por tanto, el fenómeno de la desocupación de la mano de obra depende del desempeño del proceso productivo en su conjunto, cuya suerte está determinada por el rumbo que le imprimen las fuerzas e intereses dominantes que ejercen el control sobre el sistema económico. En el ámbito nacional, tales fuerzas determinantes son el Estado, los monopolios y financieras privadas y sobre todas ellas en el orden internacional se erigen como fuerzas hegemónicas el FMI, el BM, la OMC, controladas por los gobiernos de los países potencias y sus transnacionales privadas.
El empleo, condición indispensable de vida y elemento fundamental de participación en la sociedad, constituye uno de los factores o categorías que integran la economía. El trabajo y el capital son compañeros inseparables en el proceso productivo. O lo que es lo mismo, la ocupación de la fuerza de trabajo y la ocupación del capital van de la mano, pero no del capital sin apellidos, sino del capital productivo, aquel que genera riqueza, porque también existe capital improductivo.
Podemos afirmar que en el proceso productivo el capital se desdobla en dos componentes, el capital constante y el capital variable, el primero no cambia de valor, en cambio el segundo si aumenta su valor. El capital trabajo o mejor la fuerza de trabajo, constituye la parte variable del capital, o capital variable, condición inherente a toda persona, a su capacidad física e intelectual, el capital variable es por tanto propiedad de cada trabajador y la única parte del capital que crece en el proceso productivo. En cambio el capital constante es la otra parte del capital, compuesta por los medios de producción propiedad de la burguesía, es un capital cuyo valor no crece, sino que transmite exactamente su valor a la nueva producción, a medida que se desgasta y pierde su vida útil, transfiere su valor a las mercancías que crea, en otras palabras, su valor se mantiene constante.
En el capitalismo se requieren ambos, tanto el capital como la fuerza de trabajo, porque el trabajador no sólo crea nueva riqueza, sino que con su salario consume los medios de vida que debe comprar como mercancías, ya que son propiedad del patrón. A través de este consumo productivo del obrero y su familia, al transformar el salario en capital comercial, permiten al capitalista recuperar la inversión de capital.
El capitalismo revolucionarizó el mundo y la economía, ya que modificó radicalmente la economía y la sociedad. Creó las condiciones para dar un gran salto en la racionalización, sistematización y socialización del proceso productivo, ya que habilitó la introducción del conocimiento, la ciencia y la técnica a la producción de herramientas, maquinas y edificios. El capitalismo arrasó con una multitud de empleos atrasados e improductivos campesinos y artesanos, a la vez que creó una mayor cantidad de nuevos y mejores ocupaciones, en síntesis creó un mecanismo para elevar cada vez más el nivel y calidad del empleo, especialmente el empleo industrial y por tanto, el nivel de vida de la sociedad.
Por tanto, para que aumente el empleo, como capital variable, debe aumentar el capital constante, que es principalmente capital productivo, el capital comprometido en la transformación de la naturaleza, en la creación de la riqueza social y en el avance del pensamiento y la sociedad. Bajo la lógica racional del capital productivo, el empleo improductivo, como el bancario y el comercial, es un elemento secundario y cada vez más innecesario, ya que su volumen y calidad depende del grado de sistematización y desarrollo de las fuerzas productivas.
De ahí que si no existe un mecanismo social que obligue a la sociedad a aumentar el capital productivo para la creación de riqueza y el avance social, junto con una reducción ininterrumpida del capital improductivo, sino que por el contrario éste último tiende a incrementar como en la actualidad, la propensión de la economía en general será hacia el avance de la especulación, la corrupción y el despilfarro y con ellas la proclividad hacia el estancamiento del nivel de empleo, degradación de la calidad de vida, tal como sucedió en el feudalismo.
De acuerdo a lo anteriormente anotado el desempleo se produce principalmente por tres razones. La reconversión productiva, la reconversión improductiva y el no-retorno del capital a la esfera productiva, o parasitismo del capital. Las dos últimas son las principales causas del desempleo crónico que golpea a la humanidad en la actualidad y en particular a Colombia; analicemos estos conceptos:
El capitalista además de la necesidad constante de ampliar sus instalaciones y generar más empleo, para poder sobrevivir tiende a reestructurar su empresa mediante la compra de nueva maquinaria con una tecnología más avanzada, lo que le permite una producción más eficiente y despedir algunos de sus trabajadores para bajar los costos laborales. Históricamente tales innovaciones de las fuerzas productivas, solo frenan temporalmente y de forma focal el nivel de empleo, ya que implican una inversión adicional de capital, lo cual genera más riquezas y mayor consumo, que a su vez da lugar a nuevas posibilidades de surgimiento de nuevos sectores industriales y por tanto de nuevos empleos, dinámica que incluso permite elevar el nivel salarial y el nivel de vida en general. Las posibilidades de tales reconversiones industriales son muy limitadas en nuestros países debido al bajo nivel de los salarios, a los elevados costos de las maquinarias importadas, al bajo nivel de consumo por la pobreza del pueblo, -estrechez del mercado interno- y al alto costo del crédito para obtenerles. Además en nuestros países existen dos cuellos de botellas que hacen casi imposible la ampliación del capital productivo:
- Hay una baja tasa de acumulación de capital y por tanto el crédito nacional cada vez depende más del crédito internacional, por lo que resulta cada vez más costoso.
- Los cambios tecnológicos no son producidos en nuestros países y por tanto somos países que tenemos dependencia en la compra de maquinaria, lo que es cada vez más desventajoso.
La tendencia principal en la actualidad es a la concentración del capital improductivo, en la forma de capital financiero, que cada vez se aleja de la esfera de la producción y permanece cada vez más en la circulación obteniendo ganancias extras en cada giro, donde domina y subordina al capital productivo. Tal actividad artificial y anormal del capital genera costos extras y parásitos que encarecen cada vez más el crédito y la tecnología se hace por tanto cada vez más inalcanzable para los países pobres. En los países dependientes como Colombia se tiende a concentrar el capital obsoleto, con desequilibrio laboral o desempleo y bajo nivel de ingresos.
La mayor parte de las "reconversiones" actuales, bajo la política neoliberal, no son ni tecnológicas, ni de capital y por tanto no son productivas, sino que son "especulativas" puesto que en muchos casos, sólo son cambios administrativos con una reducción artificial de los costos laborales, muchas veces con apoyo de la fuerza política y represiva del Estado, como la llamada "flexibilización laboral" que en últimas además de recortar los derechos colectivos de los trabajadores, implica mayores ritmos de trabajo, mayor número de horas laboradas, prolongación del tiempo de cotización para la pensión, reducción de primas, salud, vivienda, educación, transporte, etc. Estas prácticas arbitrarias y despóticas, generan desempleo crónico y reducen el nivel de vida.
El incremento de la tasa de ganancia especulativa, hace que cada vez más el capital rechace su ingreso a la esfera productiva. Por las siguientes razones:
Se tienden a elevar los tipos de interés. El crédito para la producción es cada vez más escaso. La rentabilidad de la especulación tiende a ser mayor, a requerir menor tiempo de rotación y tener menor riesgo de pérdidas que la actividad productiva.
En términos generales la especulación financiera o manipulación de la compra-venta artificial de papeles financieros no produce nada, ni impulsa la producción y creación de riqueza, sólo se come y expropia lo ya producido. Esta situación tiende a desencadenar una espiral de estancamiento y pobreza:
Se crea la propensión a la recesión, a la crisis económica y el desempleo, porque las fábricas no pueden vender sus productos y no tienen como cubrir los costos de los insumos que compran, no les alcanzan los ingresos pagar los créditos a los bancos y recurren al punto más débil, a lanzar a un número creciente de trabajadores a la calle, porque no los necesitan o porque consiguen otros que trabajen con menores salarios, sin derechos laborales, seguridad social, salud, etc.
La especulación financiera es proclive a producir artificialmente cada vez más capital improductivo representado en papeles financieros, capital que cada vez ingresa menos a la esfera productiva y que tiende a encarecer el crédito y las mercancías y que por tanto se engulle lo ya producido.
Los capitalistas resuelven temporalmente la crisis realizando reconversiones improductivas generalizadas, como pretexto para lanzar cada vez más y de forma masiva trabajadores a la calle y reducir cada vez más los salarios y los derechos laborales, en una espiral demencial arbitraria y autodestructiva del capital cada vez más degenerado y desesperado, que arrasa con todo vestigio de racionalidad y libertades económicas, sociales y políticas.
En la Constitución de 1991 los neoliberales impusieron lo que llaman la independencia del Banco Central, independiente del presupuesto nacional para así "racionalizar" el gasto público, de acuerdo a los lineamientos del ajuste fiscal impuesto por el FMI, para pagar la deuda externa, ampliar el mercado de capital y atraer la exportación de capital foráneo. De esta manera el Estado en lugar de emisión de dinero, emite TES o títulos de tesorería para financiar el gasto público, lo que quiere decir que le tiene que pedir prestado capital dinero y pagarles a los monopolios y financieras privadas que compran tales títulos –léase expropiación o privatización del ingreso colectivo nacional- sumas millonarias, que en sólo el año 2.000 llegan a unos $ 7 millones de millones de pesos.
Como complemento de esta monumental estafa financiera el Banco Central o Banco de la República en Colombia, está obligado a entregar diariamente los mismos monopolios y financieras privadas unos 300.000 millones de pesos –en diciembre, Enero y Febrero eran 2 billones diarios- de los fondos públicos, a precios subsidiados, para alimentar el llamado mercado interbancario.
El neoliberalismo ha generado un mecanismo perverso que ha súper concentrado, privatizado y agotado el crédito productivo, especialmente para los negocios menores, lo cual ha dado un salto en la expropiación de las riquezas públicas y colectivas, generando la monumental crisis económica, desempleo rampante y miseria absoluta, que enciende el conflicto social y armado por los cuatro costados del país. El crédito nacional que maneja el sector financiero privado, está basado en el ahorro público, por concesión del Estado, sin embargo su funcionamiento gira sobre y sólo es posible mediante la emisión monetaria y crediticia del Banco de la República, en representación de la riqueza soberana y colectiva nacional, no privada, erigida sobre el poder económico y político del Estado, es decir, mediante la complicidad de la clase política y del imperialismo.
El neoliberalismo ha enfermado y degenerado el proceso productivo lo que ha desquiciado el Estado y la sociedad, una de cuyas manifestaciones más perversas es la elevada tasa de desempleo crónico, junto con la peor crisis económica en la historia nacional. Por tanto para revertir esta terrible situación planteamos la reconstrucción y humanización radical de la economía, como pilar de la reformulación de un proyecto de Estado nacional democrático, junto con medidas transitorias para aplacar el impacto de la pavorosa emergencia social, que afecta principalmente a las mujeres.
Moratoria de la deuda pública interna y externa por un término de 10 años, para destinar estos dineros para reforzar las políticas productivas y de bienestar social, con prioridad hacia las mujeres y los proyectos colectivos.
El Estado debe recuperar el derecho soberano a la emisión de capital dinero, en representación de las riquezas nacionales y para financiar el presupuesto nacional, sin tener que hacer préstamos ni pagar el costoso impuesto de vasallaje al capital financiero criollo e imperialista. Mientras se logra esto, exigir el restablecimiento de las inversiones forzosas de parte del ahorro nacional captado por el sistema financiero, aportes que fueron suprimidos de forma arbitraria y fraudulenta por la desregulación neoliberal. Además el Estado debe recobrar el control de la política monetaria, crediticia, cambiaria y de la inversión extranjera.
En lugar de dolarizar la economía como propugnan los neoliberales en todo el subcontinente, lo que arrasaría con lo poco que queda de soberanía, proponemos que se impulse la creación de una Moneda Única Latinoamericana, que permita obviar la necesidad de endeudamiento público externo, lo cual uniría a los pueblos de la región en defensa de sus intereses en contra del dominio financiero del FMI y las grandes potencias económicas. Tal moneda debe erigirse sobre un incremento en la racionalidad, sistematización y planificación de la economía, que impida un desbordamiento monetario y suprima la necesidad de ajustes contra el pueblo, en cambio imponga ajustes contra el saqueo y la especulación de los monopolios y financieras privadas causantes de los desequilibrios y crisis económicas como las actuales.
Proponemos la elaboración de un plan de desarrollo de la economía comunitaria, en particular para las ciudades, con participación de las mujeres, las comunidades y la academia, que recoja el fecundo potencial de ingenio, imaginación y capacidad creativa y de resistencia sin límites de nuestro pueblo, que lo saque de la miseria, el hambre y la angustia. Tal plan estaría sustentado en tres pilares:
Un Banco Popular Estatal que financie los proyectos económicos, alimentado con aportes del presupuesto nacional, regional y local, más una participación en el capital monetario que debe emitir el Banco de la República, en representación del valor de la producción urbana no-monopolista. Mientras se logra esto, con los aportes de las inversiones forzosas del ahorro nacional.
Un Instituto Industrial y Comercial Estatal –tipo MITI japonés- que estudie, elabore y promueva los diferentes proyectos de negocios populares de iniciativa propia o de las masas populares y que los articule al plan de desarrollo nacional, regional y local.
Una Red de Centros Económicos Populares Locales en cada comunidad que proponga, estudie y decida sobre los proyectos a desarrollar, con las siguientes características:
A cada Centro Económico Local, el Banco Popular le asigna un capital cuyo monto será determinado principalmente por el potencial productivo, la importancia local, regional y local de sus proyectos, el número de habitantes, la tasa de desempleo, necesidades insatisfechas y los aportes propios de la comunidad.
Cada vecino de la localidad se convierte en socio del Centro Económico Local, mediante el aporte de un porcentaje de su salario o ingresos mensuales. Todo aporte recibe una tasa de participación en las ganancias de los proyectos. Los aportes y rendimientos son desiguales, pero los votos otorgan derechos iguales a todos. Se recibirán como aportes instalaciones, lotes, equipos, materiales, etc. acorde al avalúo correspondiente.
La dirección de los Centros Locales, debe estar conformada por los representantes del gobierno nacional, regional y local, sujetos al escrutinio y revocatoria de las asambleas locales de socios cotizantes.
Todo proyecto debe incorporar algún tipo de aporte colectivo adicional de los habitantes de la comunidad y tendrá su propia veeduría comunal. Se financiarán empresas existentes, a cambio de la participación comunitaria en los ingresos y en su gestión. Los Centros Locales podrán sumar esfuerzos locales, regionales y nacionales para participar en proyectos de mayor envergadura que los beneficien, como en la creación, expansión o reconversión tecnológica de alguna entidad, así como en el rescate de empresas en quiebra o concordato.
Incluir en los planes de desarrollo nacional el apoyo a los sectores económicos de vanguardia, para impulsar el avance de la ciencia y la tecnología de punta, con la creación, fomento y reconversión productiva de instituciones de investigación y empresas en sectores como las telecomunicaciones, la informática, la biotecnología, la oceanografía, la petroquímica, la medicina y la agricultura, articulados con las universidades públicas y entidades del ramo nacional, que busquen acuerdos y proyectos con los demás pueblos del mundo, en particular de Latinoamérica, para luchar contra la discriminación, la opresión y el neocolonialismo, así como contra la depredación y el saqueo que realizan las transnacionales. En este marco es necesario:
Establecer un fondo especial en el presupuesto nacional y la asignación de una cuota en los fondos del Banco de la República, además de aportes regionales y locales. Fomentar los programas de ciencia y tecnología desde la escuela secundaria, universitaria y postuniversitaria, articulados a la producción nacional e internacional. Repatriar o establecer nexos con los cerebros y personalidades científicas nacionales que vivan o trabajen en el exterior. Recuperar, desarrollar y preservar los ecosistemas marinos y terrestres nacionales, en busca de nuevos equilibrios racionales cada vez más complejos entre el hombre y la naturaleza, entre el campo y la ciudad, entre Colombia y el mundo.
Restablecer el control del Estado junto con las comunidades indígenas, sobre los recursos naturales, como la biodiversidad, el agua y los energéticos para garantizar un ambiente sano y unas fuentes de energía asequibles, en beneficio de nuestro pueblo y el resto de la humanidad. Defender y desarrollar nuestro patrimonio cultural, en conjunción con los demás patrimonios populares mundiales.
Crear un Organismo Nacional Agrario que surja de la reestructuración, democratización y desburocratización del actual INCORA, que planifique, reconstruya y dirija las distintas instituciones rurales estatales, con participación de las organizaciones de mujeres, sindicales, campesinas y académicas. Tales empresas estatales del agro estarán inscritas en un plan de desarrollo nacional popular progresista que acabe la miseria, el despojo y la agresión contra el campesino y le brinde el desarrollo de la cultura, la ciencia, la técnica y el bienestar social.
Las entidades agropecuarias estatales podrían ser unas cinco (5):
- Un Instituto Bancario Rural que desneoliberalice y desburocratice el actual Banco Agrario, retome aspectos positivos de la anterior Caja Agraria, -centrada en los pequeños y medianos, con créditos de las inversiones forzosas- que financie las empresas rurales y los diferentes proyectos campesinos que se aprueben. Los fondos del Banco provendrán de tres fuentes: 1. Los aportes presupuestales del Estado, las regiones y los municipios. 2. La porción de la emisión de capital dinero del Banco de la República, -o de las inversiones forzosas- correspondiente a la necesidad de reposición de la fuerza de trabajo y el capital consumido en la producción agraria anterior, más un porcentaje para su potenciación. 3. La recuperación, racionalización y democratización de las enormes rentas agrarias, cafeteras, ganaderas, etc., que han sido expropiadas, dilapidadas y saqueadas por los dirigentes políticos corruptos, los gerentes incapaces y los terratenientes parasitarios.
- Una red de Centros de Atención y Promoción Agropecuaria que reestructuren las actuales UMATAS, que además de ser descentralizadas por regiones, zonas y municipios, tengan ciertas características como las siguientes: Que posean Departamentos Técnicos dotados de profesionales y especialistas de las diferentes ramas, con funciones como las siguientes:
Planificar y dirigir la distribución equitativa de la tierra, mediante la creación de condiciones que faciliten su explotación racional. Brindar asistencia al desarrollo de la actividad rural. Crear y apoyar las empresas asociativas, cooperativas y solidarias, en particular en el seno de las Reservas Campesinas, propugnando por su desarrollo tecnológico, cultural y social. Ayudar a la formulación de planes de desarrollo con base en los estudios y debates con la comunidad y los especialistas sobre los problemas locales y regionales. Asesorar las iniciativas y proyectos de las comunidades. Estudiar, recuperar, reforestar y preservar los suelos, la fauna, la flora y las aguas, que incluya planes de hacer retroceder la frontera agrícola, en zonas no aptas para el cultivo y la ganadería, así como la reconversión en tierras de labranza los latifundios ganaderos improductivos. Apoyar la gestión de las empresas productivas, sociales y culturales.
Que establezcan redes de Estaciones de Maquinaria, Talleres de Mantenimiento y Almacenes Agrícolas para la venta de insumos y materiales para el campo, así como el alquiler y reparación de equipos al servicio de las comunidades.
- Un sistema de Entidades de Mercadeo Popular que cubra todas las comunidades populares y supere lo que fue el IDEMA, además promoverá y se asociara a redes de tiendas veredales y barriales comunitarias.
- Entes de Caza y Pesca
como el INPA, que restituya y proteja las especies terrestres, marinas y fluviales, a la par que apoye, promueva y controle las empresas del sector.
- Institutos de Obras Públicas Rurales
que construya, restaure y mejore caminos, carreteras y puentes vecinales, así como escuelas, centros de salud, guarderías, casas culturales, centros comunitarios, acueductos, alcantarillados, distritos de riego, minicentrales eléctricas, en asocio con las demás instituciones estatales y la comunidad. Además que apoye la extensión de las redes de servicios públicos y seguridad social al campo. Las empresas y reservas campesinas se crearán mediante la distribución de las tierras que se expropien a los narcotraficantes, a los políticos corruptos y las tierras incultas de los terratenientes.
Transformar las ciudades monopolistas de ser urbes improductivas, parásitas, inhumanas y caóticas como las actuales, para que sean ciudades productivas, cultas, avanzadas y democráticas mediante la recuperación de las enormes rentas públicas que genera la gran concentración de los trabajadores y la socialización de la producción en las mega-ciudades. Tales rentas colectivas que son expropiadas por el capital inmobiliario en asocio con el capital financiero, el capital monopolista constructor y demás monopolios, rentas que deben reinvertirse en el fomento de la producción y el bienestar social, en particular en servicios públicos y seguridad social.
En el marco de la reforma urbana se requiere entre otros, tres eslabones productivos claves:
Efectuar una reestructuración democrática del sector que incluye detener y reestatizar los servicios públicos y la seguridad social, que incluye además de los domiciliarios, la educación, la salud, las pensiones, las guarderías y el transporte de pasajeros, cuyo cubrimiento de la población debe ser total y tender hacia la gratuidad, para lo cual hay que abolir la leyes 100, 142, 143, 60 y 30 entre otras. Su estatización se requiere principalmente por varias razones:
En manos de los monopolios privados son más ineficientes y costosos que cuanto estaban en manos de la burocracia politiquera y corrupta, principalmente porque amplían de forma escandalosa el capital financiero –acciones, bonos, CDT- y las ganancias especulativas, lo cual genera trastornos y miseria en toda la economía y la sociedad. Son empresas estratégicas para la economía y la seguridad nacional, que deben estar en manos del Estado, aunque pueden ser complementadas por empresas mixtas apoyadas y controladas por la comunidad. Sus costos se han vuelto inalcanzables para los sectores populares, así mismo la inversión y la calidad del servicio para estos segmentos de la población se ha deteriorado. Se han reducido drásticamente los derechos de los trabajadores de la base y se ha incrementado el poder dictatorial de las cúpulas. Sin unos servicios buenos y baratos, no puede desarrollarse y sobrevivir la pequeña y mediana industria, que es la que más empleo genera. La estatización de los servicios públicos y la seguridad social hace parte de la reivindicación de la socialización de los derechos colectivos, para abolir el trabajo familiar privado que realizamos las mujeres de forma gratuita, para abaratar los salarios a favor del gran capital.
Defensa y estímulo a la pequeña producción, en particular a los transportistas menores urbanos. Propiciar su asociación en empresas comunitarias o mixtas, dotadas de su respectivo fondo de reposición o repotenciación vehicular por obsolescencia o accidente
Hacer de la educación un proyecto estratégico nacional, que implica la reconversión cualitativa, el fortalecimiento y ampliación en cobertura a cargo del Estado que asuma de forma integral y coordinada los sistemas de educación pública preescolar, primaria, secundaria, técnica y universitaria, articulados a los planes de desarrollo, al impulso de la producción nacional y al avance de la cultura y la ciencia nacional. Esto implica entre otros campos: Revertir y parar la privatización de la educación pública, a la par que limitar la educación privada a proyectos mixtos, bajo control de la comunidad y el gobierno, así como a sectores de la oligarquía. Reducir significativamente el número de alumnos por aula, de tal manera que se pueda lograr un contacto personalizado y estrecho entre alumno-familia-profesor. Apoyar el fortalecimiento de los institutos de investigación pedagógica, además de desarrollar y capacitar de forma permanente los docentes en sus respectivas ramas y en las prácticas de enseñanza, dotar e innovar de manera constante las aulas con ayudas pedagógicas, así como de laboratorios, implementos informáticos, bibliotecas, centros de deportes y recreo para estimular el desarrollo integral físico y mental de los jóvenes. Establecer un contacto estrecho con la comunidad, para que ejerza su derecho y participe de forma decisoria en la gestión de la educación pública. Crear una red nacional de bibliotecas públicas que lleguen a cada barrio o vereda, junto con las casas de la cultura, la ciencia y la técnica.
Reconstruir los fondos e instituciones para la dotación de vivienda popular a todas las familias, -propia o con alquileres baratos- que supriman los actuales sistemas neoliberales del UPAC y el UVR, con mecanismos estatales similares a los del ICT, el BCH y el FNA, Instituto de Crédito Territorial y el Banco Central Hipotecario, descentralizados, sistematizados y democratizados, con las siguientes características: Estarán dotados de sus respectivos mecanismos de planeación, bancos de tierras, depósitos de materiales y parques industriales. Serán instituciones estatales, aunque sus proyectos podrán acoplarse a empresas mixtas, asociativas o cooperativas populares.
Sus finanzas provendrán de las fuentes siguientes: Los aportes salariales y las cesantías de los trabajadores y los complementos correspondientes de las empresas. Las partidas presupuestales del Estado, los departamentos y municipios. Las aportes del Banco de la República por emisión de capital dinero o de inversiones forzosas del ahorro público. La construcción de vivienda popular estará inscrita en los planes de desarrollo.
Abolir la ley 50 y el trabajo infantil, de maquilas, domiciliario, ventas ambulantes, de reciclaje informal y demás formas de superexplotación inhumanas e indignas, mediante su transformación paulatina en empresas solidarias populares con las siguientes condiciones: Deben ser manejadas por las comunidades y subsidiadas por el Estado. Que estén inscritas en un proceso de humanización, tecnificación y racionalización productiva. Se inscriben en el Plan de Desarrollo Nacional, regional y local, para elevar su nivel técnico. Hacen parte de la construcción y reconstrucción democrática, participativa y productiva de la comunidad. Se establecerá el salario mínimo legal equivalente al costo de la canasta familiar para cada trabajador cabeza de hogar, más un subsidio por cada niño/a. Los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas que no pueden pagar tal nivel de salario, recibirán una compensación del Estado. Salario legal para las trabajadoras de los hogares infantiles del ICBF.
Abolir las contrarreformas fiscales neoliberales, mediante la supresión del IVA y el restablecimiento de los impuestos a las transacciones del mercado de capitales, a la especulación bursátil, a la gran propiedad y las grandes rentas, en particular a los latifundios ociosos y las tierras de engorde urbano, suprimidas por los neoliberales. Castigar con el impuesto del 2x1000 sólo a las transacciones mayores de 10 salarios mínimos, que incluyan a las interbancarias que son las más especulativas. Condonación de la deuda territorial, junto con la reestructuración equitativa de las transferencias a los departamentos y municipios que abra espacios para una real descentralización del Estado, democratización de la sociedad y desburocratización de las empresas públicas, sin privatizar ni romper su unidad orgánica nacional, que saque el campo y los barrios populares del atraso secular que lo ha sometido el centralismo y la arrogantes e inepta burocracia bipartidista.
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