El país que soñamos las mujeres
Laura Herrera Varela
Mujeres representantes de los diferentes sectores de Colombia, campesinas, intelectuales, artistas, científicas, amas de casa, cabezas de familia, madres comunitarias, estudiantes, indígenas, afrocolombianas, trabajadoras, maestras, sindicalistas, desplazadas y de organizaciones y ong´s que conformamos la multiplicidad de expresiones del movimiento social de mujeres seremos protagonistas en la audiencia especial. Haremos escuchar la voz del universo femenino el domingo 25 de junio en el Caguán, para tratar el tema del empleo y la situación económica y política del país.
Las mujeres desde nuestro imaginario nos pronunciaremos ante la grave situación de crisis económica, social y política en que se hunde el país por el sistema capitalista neoliberal implacable que ha degradado y postrado la condición del ser humano a un grado tal de pobreza y desesperanza. En este proceso político de construcción de la nueva Colombia con que soñamos las mujeres no queremos seguir siendo excluidas de las decisiones importantes del país sobre todo cuando se habla de soluciones al conflicto social y político, creemos que nosotras que somos más de la mitad de la población tenemos mucho que aportar en este proceso. La búsqueda de la paz nos ha convocado a este escenario por que creemos que la paz tiene una dimensión muy grande, no solo es la negociación entre la insurgencia y el Estado, sino que es un punto que atañe a todos los colombianos y colombianas. Para que la paz sea posible se debe contar con la inclusión de sectores como las mujeres que siempre hemos sido discriminadas, vulneradas e invisibilizadas.
Puesto que la paz no es algo etéreo ni gaseoso, ni tampoco se da por las alturas, ni con el silencio de las armas, se requiere entonces de cambio profundos que toquen las estructuras del sistema capitalista y eliminen de raíz las causas políticas, económicas y culturales del conflicto social y armado que históricamente han originado la guerra. Estas causas son: la inequidad, la concentración excesiva de la riqueza en pocas manos como la tierra y los medios de producción que dio lugar a las desigualdades sociales agudizando aún más la crisis económica que a postrado al pueblo colombiano.
En este contexto, las mujeres como componente activo de esta sociedad nos proponemos incidir en los escenarios de paz y negociación. El movimiento social de mujeres, el feminismo, la academia y las diversas organizaciones ocupadas de la reflexión y la perspectiva de género, así como desde el trabajo por la paz, respetando la diversidad étnica, cultural, de clase, religiosa y regional, nos encontramos como interlocutoras en la construcción de un nuevo país en el cual el centro de atención sea el ser humano. Donde el grito de los excluidos se escuche y donde se respete la vida y la singularidad, donde hombres y mujeres podamos vivir dignamente, con empleo, educación, vivienda, seguridad social, salud, donde sus derechos fundamentales sean respetados, donde se eliminen las diferencias entre el campo y la ciudad, donde no haya ciudadanos de primera y segunda clase, donde haya igualdad de oportunidades para todos. Un Estado que se ocupe de inversión social, y proteja la soberanía y la industria nacional y que invierta para la paz y no para la guerra.
Las mujeres no solo somos generadoras de vida, sino de cambio, creación y fortalecimiento y salimos del espacio privado al público a jugar el papel histórico que la sociedad nos ha encomendado. Nos corresponde entonces ser las protagonistas activas del cambio de sociedad y del sistema que Colombia requiere. Seremos propositivas, en la búsqueda de alternativas que conduzcan a la creación de empleo y de mejores condiciones de existencia para el pueblo colombiano. Planteamos el no pago a la deuda externa, No al plan Colombia, porque está concebido para profundizar la guerra y la destrucción del eco sistema. Con el pretexto de acabar con los llamados cultivos ilícitos, se destruye el medio ambiente con el derrame de fungicida en zonas de gran biodiversidad de especies, flora, fauna bosques ríos y con la fumigación del hongo destructor que es altamente peligroso.
Dinamizaremos este proceso unitario en construcción por cuánto en la diversidad está la riqueza, en los diálogos de saberes y aportes que cada una desde su espacio enriquece la acción. El Cagúan es el punto de partida más no de llegada del movimiento social de mujeres, es el norte que nos ha de conducir a la paz auténtica y a la edificación de la dignidad humana con justicia social.
Sin la participación de las mujeres no concebimos la democracia. EL PAIS QUE SOÑAMOS LAS MUJERES
Laura Herrera Varela
Mujeres representantes de los diferentes sectores de Colombia, campesinas, intelectuales, artistas, científicas, amas de casa, cabezas de familia, madres comunitarias, estudiantes, indígenas, afrocolombianas, trabajadoras, maestras, sindicalistas, desplazadas y de organizaciones y ong´s que conformamos la multiplicidad de expresiones del movimiento social de mujeres seremos protagonistas en la audiencia especial. Haremos escuchar la voz del universo femenino el domingo 25 de junio en el Caguán, para tratar el tema del empleo y la situación económica y política del país.
Las mujeres desde nuestro imaginario nos pronunciaremos ante la grave situación de crisis económica, social y política en que se hunde el país por el sistema capitalista neoliberal implacable que ha degradado y postrado la condición del ser humano a un grado tal de pobreza y desesperanza. En este proceso político de construcción de la nueva Colombia con que soñamos las mujeres no queremos seguir siendo excluidas de las decisiones importantes del país sobre todo cuando se habla de soluciones al conflicto social y político, creemos que nosotras que somos más de la mitad de la población tenemos mucho que aportar en este proceso. La búsqueda de la paz nos ha convocado a este escenario por que creemos que la paz tiene una dimensión muy grande, no solo es la negociación entre la insurgencia y el Estado, sino que es un punto que atañe a todos los colombianos y colombianas. Para que la paz sea posible se debe contar con la inclusión de sectores como las mujeres que siempre hemos sido discriminadas, vulneradas e invisibilizadas.
Puesto que la paz no es algo etéreo ni gaseoso, ni tampoco se da por las alturas, ni con el silencio de las armas, se requiere entonces de cambio profundos que toquen las estructuras del sistema capitalista y eliminen de raíz las causas políticas, económicas y culturales del conflicto social y armado que históricamente han originado la guerra. Estas causas son: la inequidad, la concentración excesiva de la riqueza en pocas manos como la tierra y los medios de producción que dio lugar a las desigualdades sociales agudizando aún más la crisis económica que a postrado al pueblo colombiano.
En este contexto, las mujeres como componente activo de esta sociedad nos proponemos incidir en los escenarios de paz y negociación. El movimiento social de mujeres, el feminismo, la academia y las diversas organizaciones ocupadas de la reflexión y la perspectiva de género, así como desde el trabajo por la paz, respetando la diversidad étnica, cultural, de clase, religiosa y regional, nos encontramos como interlocutoras en la construcción de un nuevo país en el cual el centro de atención sea el ser humano. Donde el grito de los excluidos se escuche y donde se respete la vida y la singularidad, donde hombres y mujeres podamos vivir dignamente, con empleo, educación, vivienda, seguridad social, salud, donde sus derechos fundamentales sean respetados, donde se eliminen las diferencias entre el campo y la ciudad, donde no haya ciudadanos de primera y segunda clase, donde haya igualdad de oportunidades para todos. Un Estado que se ocupe de inversión social, y proteja la soberanía y la industria nacional y que invierta para la paz y no para la guerra.
Las mujeres no solo somos generadoras de vida, sino de cambio, creación y fortalecimiento y salimos del espacio privado al público a jugar el papel histórico que la sociedad nos ha encomendado. Nos corresponde entonces ser las protagonistas activas del cambio de sociedad y del sistema que Colombia requiere. Seremos propositivas, en la búsqueda de alternativas que conduzcan a la creación de empleo y de mejores condiciones de existencia para el pueblo colombiano. Planteamos el no pago a la deuda externa, No al plan Colombia, porque está concebido para profundizar la guerra y la destrucción del eco sistema. Con el pretexto de acabar con los llamados cultivos ilícitos, se destruye el medio ambiente con el derrame de fungicida en zonas de gran biodiversidad de especies, flora, fauna bosques ríos y con la fumigación del hongo destructor que es altamente peligroso.
Dinamizaremos este proceso unitario en construcción por cuánto en la diversidad está la riqueza, en los diálogos de saberes y aportes que cada una desde su espacio enriquece la acción. El Cagúan es el punto de partida más no de llegada del movimiento social de mujeres, es el norte que nos ha de conducir a la paz auténtica y a la edificación de la dignidad humana con justicia social.
Sin la participación de las mujeres no concebimos la democracia.
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