¿Por qué rechazamos el Plan Colombia?
Declaración de las organizaciones juveniles colombianas para la Reunión de San José de Costa Rica
Octubre 16, 17 y 18 de 2000
Asamblea Nacional de Jóvenes Por La Paz
Si bien, esta estrategia se ha justificado y presentado ante la comunidad internacional como una invitación para apoyar el proceso de paz, el fortalecimiento internacional y el desarrollo social, prometiendo la paz y prosperidad, el plan contempla un componente militar que sin ser formalmente el mayoritario si será el que articule el conjunto de las dinámicas que desaten el Plan. En otras palabras el Plan Colombia es un dispositivo para escalar la confrontación del conflicto social y armado.
Ahora, habrá que distinguir entre la ayuda norteamericana – es decir la mala – (pues es para la guerra), y la ayuda que proviene de otras fuentes para la inversión social o para el desarrollo – que es la ayuda buena -. La verdad es que las dos partes son inseparables ya que la segunda ayuda esta destinada para la "inversión social" con el fin de curar heridas después de aplicación militar.
Este plan no resuelve realmente el problema del narcotráfico, pone en peligro el proceso de paz, atenta contra la dignidad y libre autodeterminación de nuestro pueblo, siendo esencialmente antidemocrático e impositivo.
El Plan Colombia y los Derechos Humanos.
La historia de los anteriores programas de intervención militar norteamericana pone de manifiesto unas pautas de intervención destructiva, generalizada, seguida del abandono político atentando contra la Soberanía Nacional poniendo fin a la participación popular. Entre los ejemplos más destacados están: República Dominicana 1965, Chile 1973, Nicaragua 1981 – 1990, Colombia 2000.
Hemos visto mas de un millón de campesinos expulsados de las zonas rurales, donde, como lo denuncia el profesor James Petras, "una de las causas de desplazamiento forzado ha sido la política de destrucción de la tierra, provocado por militares y paramilitares bajo el asesoramiento norteamericano", violando el derecho a la vida, a la integridad personal, a la libertad individual y el derecho a la paz.
Concebimos la paz como un fruto del pleno respeto a los Derechos Humanos, la justicia la verdad y la tolerancia y el cubrimiento de necesidades básicas de la población que permitan vivir dignamente.
Las y los jóvenes de la ANJP, hemos actuado con el principio de fortalecer la democracia, por ello no consideramos de ninguna manera que nuestros hechos se queden marginados a la espera de un Plan que la resquebraja, desconociendo la responsabilidad estatal en las sistemáticas violaciones de los derechos humanos manteniendo la impunidad y ayudando a la creación y fortalecimiento de los grupos paramilitares.
Manifestar nuestra preocupación ante esta amenaza, enumerar los tipos de violación de derechos Humanos que acarrea el Plan Colombia no ha sido suficiente para producir un rechazo generalizado, sigue ahí, con la idea de acabar la vida, la biodiversidad y el ecosistema.
Nuestra opinión sobre los cultivos ilícitos y el Plan Colombia.
La economía de las drogas ilícitas, constituye un verdadero circuito mundial cuya mayor rentabilidad está asociada al riesgo que representa comercializar sustancias prohibidas. En ese movimiento los mayores beneficios económicos se obtienen a partir de la exportación y venta de drogas a quienes las demandan en el mercado. Sin embargo la actual política específicamente la que está enunciada en el Plan Colombia, con el propósito de erradicar los cultivos ilícitos, tiene como cadena principal los cultivadores de la hoja de coca y amapola, dejando intactos a los grandes capitales que se lucran en el comercio de los precursores y el tráfico de cocaína y heroína, fumigando de manera intensiva mediante aspersión aérea herbicidas y productos químicos que atenta contra la biodiversidad sin tener en cuenta las normas sobre seguridad ambiental.
El problema no consiste exclusivamente en el fenómeno de los cultivos ilícitos, hay que tener en cuenta además una lectura real de lo que han sido las políticas agrarias, que en lo general no cuentan con garantías para cultivos de productos competitivos en el mercado. Por ello el campesino se ve obligado a sembrar coca y amapola, siendo este un producto rentable y de alguna manera satisfactorio para sus necesidades básicas económicas.
En este sentido, es de prever que el Plan Colombia lejos de producir la disminución de los cultivos ilícitos llevará al incremento de las áreas sembradas con un incalculable daño ecológico en la Amazonía y en la Orinoquía colombiana.
Respecto a la crisis económica...
Se han destinado por parte de EEUU: 1574 millones de dólares, Europa: 1250 millones de dólares, Colombia 4000 millones de dólares y otros : 733 millones de dólares a través de créditos multilaterales, para un total de 7557 millones de dólares que pretenden financiar el Plan Colombia . La manera de distribución en Defensa Nacional es de: 4.810 millones de dólares, es decir el 63.65 %, en democratización y desarrollo social : 1637 millones de dólares es decir el 21.66 %, en política económica :1056 millones de dólares es decir el 13.97% mientras que en el proceso de paz se invertirán 54 millones de dólares, es decir el 0.71%. y todavía existen dudas de que el Plan Colombia es un plan Contra Colombia que antagónicamente se impone con el pretexto endeble de erradicar los cultivos ilícitos y fortalecer el proceso de paz.
La estrategia de este plan en lo económico se basa en un plan de estabilización de los denominados " de ajuste estructural", cuya consecuencia no es otra que el agravamiento de la crisis social, en temas tan preocupantes como el empleo, la educación, la salud y la vivienda. La inversión social no puede ser tergiversada por los principales donantes como lo ha hecho la Unión Europea y otros países. No queremos una inversión social que recoja los muertos, que no esté pensada para el desarrollo social de los colombianos y que no supere la inequidad y la crisis económica que vive nuestro país.
Por estas razones las y los jóvenes declaramos que:
- Rechazamos integralmente el Plan Colombia, porque es en esencia un Plan para la guerra y el agudizamiento del conflicto social y económico de todos los colombianos.
- Defendemos la Soberanía Nacional, como principio para trasformar democrática y autónomamente nuestro conflictos, con una amplia intención de fortalecer nuestro proyecto de nación.
- Apoyamos todos las acciones que se manifiesten en contra de este Plan.
- Apoyamos los procesos de paz y negociación con la insurgencia colombiana, por tanto sugerimos a las partes garantizar su continuidad, lo que significa la suspención de la aplicación del Plan Colombia, porque es totalmente contradictorio al proceso de paz.
- Exhortamos la necesidad de construir un país en paz con justicia social, a partir de un cuerdo nacional, donde la sociedad colombiana sea parte activa en su construcción.
- Trabajaremos por un plan alternativo que recoja como ejes centrales un Nuevo Modelo Económico y un Nuevo modelo de desarrollo social, reconstruyendo una reforma agraria integral donde exista un plan alternativo y gradual de sustitución de cultivos ilícitos.
- Exigimos una política permanente de promoción, defensa y protección de Derechos Humanos y la aplicación real del DIH.
La Juventud Colombiana expresa su solidaridad y respaldo a las manifestaciones de protesta que han venido desarrollando los campesinos del sur del país, en la medida que la aplicación del Plan Colombia será el detonante que envuelva la región en la barbarie propia de una guerra dirigida desde el pentágono contra los más humildes de nuestro pueblo. Sin embargo, esta solidaridad no es una mera formalidad, estamos dispuesto a colocar todo nuestro esfuerzo para rechazar la política criminal del Plan Colombia y trabajar entre todos por construir un proyecto de nación donde quepamos cada uno de los colombianos, donde la democracia, la soberanía nacional y la justicia social sean las bases de un nuevo país.
Comité Nacional de Impulso
Asamblea Nacional de Jóvenes por la paz
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