Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz "Es de todo@s, todo el tiempo... es la paz"
Boletín número 4 mayo-junio de 2.000

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En Nariño Antioquia:

Una proeza de construcción de lo público

El pasado 17 de marzo, 800 personas del casco urbano, y algunas de la zona rural, del municipio de Nariño (Antioquia) se reunieron en asamblea comunitaria con uno de los comandantes del 47 frente de las FARC, que tiene el control sobre la zona desde octubre de 1999, fecha en que la Fuerza Pública se retiró del municipio luego de la incursión guerrillera de que fuera objeto.

La población civil quería establecer su autonomía y su neutralidad activa en el conflicto armado y presentar a las FARC sus planteamientos frente a la situación generada por su presencia, que ocasionó alteración en todas las actividades de la población: Contribución económica forzosa, disminución drástica del turismo y de actividades económicas, utilización de instalaciones deportivas como sitios de detención de personas, reclutamiento de niños y niñas ajusticiamientos, traumatismo psicológico de adultos y niños.

Todos estos hechos generaron un acto de decisión colectiva que toda la comunidad los asumiera como asuntos de "interés público", y por eso debían ser tratados ante el pueblo en ejercicio de su soberanía.

La asamblea comunitaria se realizó en el mismo coliseo donde las FARC habían convocado a los pobladores, luego de la toma guerrillera, para comunicar públicamente su dominio territorial.

Foto cortesia de Colprensa

Ahora fue la población la que convocó al grupo armado para comunicarle su constitución en asamblea comunitaria permanente. En este espacio, y en presencia de las FARC, el pueblo eligió a sus voceros y continuó con ellos un proceso de discusión.

El miércoles 15 era el día acordado por la población para la realización de la primera asamblea. Se hicieron presentes amas de casa, madres comunitarias, trabajadores, campesinos, estudiantes, docentes, funcionarios, comerciantes, deportistas, sacerdotes y religiosas, niños y niñas.

Se esperaba la presencia de uno de los comandantes guerrilleros, pero no llegó. La población siguió adelante con su asamblea. Más tarde la guerrilla comunicó que la reunión debía interrumpirse porque "no estaba autorizada". El pueblo reaccionó: "no necesitamos autorización de nadie para reunirnos" y se declaró en asamblea permanente.

Fuera del coliseo y terminada la reunión, los guerrilleros buscaron en sus casas a las personas que habían hecho uso de la palabra. Según ellos, los supuestos promotores debían dar explicaciones a su comandante. La comunidad reaccionó reuniéndose en la plaza principal, con el propósito de evitar la retención de estas personas. Nuevamente la comunidad explicó a las FARC el objeto de la asamblea y solicitó la presencia de un comandante con quien hacer interlocución.

Al día siguiente, fueron de nuevo citados a las 10 de la mañana los supuestos voceros de la comunidad. Debían desplazarse a la zona rural para una entrevista con el comandante. El pueblo se enteró y acudió una vez más. "Ellos no son promotores ni voceros, queremos que el comandante venga acá", gritó la comunidad. Pero la guerrilla informó "lo que se busca es que ellos expliquen al comandante el objeto de la reunión".

La Comunidad en acto de solidaridad marchó pacíficamente por la calles. El comercio y todas las actividades se paralizaron, hasta tanto no regresaran a todas las personas que fueron llevadas por la guerrilla.

Hacia las 2 p.m. regresaron lo emisarios con la noticia de que el comandante aceptaba reunirse con la comunidad, reconocía la legitimidad de la asamblea y que oportunamente se avisaría el momento de la reunión.

El temor cedía espacio al optimismo, a una sensación de empoderamiento. El pueblo había logrado una proeza en la construcción de lo publico...





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