Boletín número 5
Agosto-septiembre de 2.000


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Especial
Acuerdo Humanitario

Editorial

Temas de nuestro tiempo
De la Mesa de Donantes a Costa Rica

En la jugada
El quinto encuentro de Coordinación Nacional

Sectores
Más desplazados en Montes de María

Actualidad
Indígenas, blanco de guerrilla y paramilitares

Se agudiza el conflicto en el Alto y Bajo Anchicayá

Reunión en Suiza con el ELN


El evento
Llaneros se la juegan por la Asamblea

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La Yunta





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4 mayo-junio de 2000





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Editorial


No a los planes de guerra


El Plan Colombia y le mesa de donantes en Europa, junto al acuerdo extendido de Colombia con el Fondo Monetario Internacional, unidos por su concepción, el uno como política de guerra, y el otro, como consolidación del modelo económico neoliberal, son la más seria amenaza a la solución política negociada, a la pretendida democratización de la sociedad, a la prosperidad social, a la soberanía y la dignidad nacional.

Todo, es una contravía grave a la negociación que adelante el gobierno con las Farc, a la apertura de la negociación con el ELN, o a la solución real de cualquier conflicto social.

No es viable la propuesta del presidente Pastrana de sus aliados nacionales e internacionales de mantener "el horror" económico del modelo económico neoliberal y simultáneamente aceptar la fundamentada propuesta de paz con justicia social que hacen las organizaciones políticas, sindicales, universitarias, estudiantiles, comunales, campesinas, en fin de todos ellos y ellas, los que mantenemos viva la esperanza de un nuevo proyecto de país.

De igual manera, no vemos como la política entre "el garrote y la zanahoria" pueda conjugarse en los planes de inversión nacional e internacional, estimulando por un lado la carrera armamentista con elicopteros, batallones especiales y de reingeniería militar; y por otro lado, que se disponga de los fondos suficientes para detener el aumento diario de la pobreza crítica, de la generalización de la multiviolencia social urbana y rural directa y estructural.

En esta hora difícil de Colombia, con esas directrices y practicas, no es posible superar la crisis política económica, social de gobernabilidad y producir transformaciones reales, integrales en la sociedad, superar la guerra y dar soluciones a los conflictos.

Estamos por buscar y construir soluciones integrales al cultivo ilícito y al narcotráfico; por concertar y diseñar un modelo de desarrollo económico democrático y plural; que de luz a una nueva institucionalidad con paz y vida digna; por alcanzar la vigencia plena y en construcción de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, de medio ambiente y de desarrollo autónomo; en fin con el establecimiento de relaciones con todos los estados del mundo en pie de igualdades, transparente y sobre la base del respeto a nuestra soberanía nacional.

Por eso mismo, somos propositivos, críticos constructivos, pero los gobernantes y sus aliados parecen no escuchar en ningún espacio y han convertido la concertación en sinónimo de imposición.

Es nuestra obligación poner en evidencia pública estas políticas y hechos ante el país y la comunidad internacional los peligros y los riesgos de generalizar la guerra están latentes y piensan seguir tratando los problemas sociales como hechos de orden público.

No dudamos en exigirle a los gobernantes y a sus aliados internacionales que sean responsables con lo que están haciendo, y como están comprometiendo la forma de vida de los colombianos. Que asuman ante la historia, que nos están lanzando al abismo de la muerte.

Por eso convocamos a la UNIDAD DE TODOS LOS QUE ESTAMOS POR LA SOLUCION NEGOCIADA Y POLITICA AL CONFLICTO SOCIAL Y ARMADO, que discutamos y actuemos en acciones tales como: la semana por la paz, la proyectada reunión en San José de Costa Rica, en acciones de desobediencia civil en manifestaciones y mítines de todo orden en el paro cívico nacional; en todo lo que implique organización y unidad que permita cambiar el rumbo peligroso en el que quieren sumir la nación.

Ante esto, cobra importancia hoy la discusión por iniciativa de las partes, el tema del cese al fuego o tregua para que sea llevada a la mesa de negociación.

Hoy, más que ayer necesitamos la solidaridad de la comunidad internacional de ese inmenso acumulado de grandes y buenos amigos que siempre han estado dispuesto junto a nosotros a decir: un no rotundo al Plan Colombia para la guerra, al modelo neoliberal, ala escalada de la guerra y a persistir con terquedad en la construcción de la paz con justicia social para todos los colombianos.





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